Y EL VERBO SE HIZO CARNE

Y el verbo se hizo carne

Reseña de Terrenal. Pequeño misterio ácrata de Mauricio Kartun.

XXXV Festival de Otoño a Primavera.

Carmen Aldama


Ilustración: Ángela F. Montoya

Un baile, un ritmo, palmaditas en el pecho de cinco en cinco. Y un paso de claqué. Tap, slash.

Quiero decir que me gustó. En el escenario, telones de vodevil incendiados y entre ellos un lote de la pampa argentina. Abel y Caín, hermanos a los bifes. El uno, ganadero de isoca; el otro cultiva morrón. Los separa una valla que sólo ve Caín. Después, desierto.

Mauricio Kartun ha tomado partido por Abel, retazo del pierrot, bailarín enamorado. Con un texto endemoniado, él y Caín, el tony, pelean. Se dicen, redicen, se hacen burla, gritan que no volverá a haber morada común. Y cuando te tienen agarrado, que respiras polvo del lotecito, aparece Tatita, fané y medio atorrante, y te yergue. El tercer personaje, Godot gaucho, llega a evitar el asesinato y se queda mirando. Lo matan igual a Abelito. Muerte de golpes al aire con una quijada —el truco tiene gracia—. Y, aun así, la tramoya del teatro de la Abadía ha desaparecido. Estás en el edén, rodeado de larvas de escarabajo fumigadas y ves en el suelo la sangre de Abel. Me estaban contando una historia y me la creí.

El mito bíblico en Terrenal es un relato político. El libertarismo de Abel, que vive de lo que da la tierra, frente al capitalismo ganador de un Caín que suma, resta, divide y multiplica. Tatita es el maestro de ceremonias, un Dios, que en palabras de Kartun, se burla de la imagen que el hombre culposo ha construido de él. Después del asesinato Caín reclama la condena pero también el reconocimiento de una vida de trabajo acorde a las doctrinas. Tatita le responde así:

Ustedes sólo tenían que estar. Escuchar la música celeste y estar. Escuchar la armonía y bailar. Los puse acá a que escuchen y bailen y vos infeliz te pusiste a edificar una peña con boletería y marquesina. A cobrar la entrada y a pelear por cartel. ¡La música! Yo sólo escribo las músicas, pelele. Notas para hacer bailar. ¡Pulsos! ¡Latidos! ¿Para qué mierda sirve la letra? Para distraer del baile. Para ensuciar las notas con acentos mal puestos. Yo música pura. La música del universo. Yo concierto. Las letras las encajan los monos. Se trata sólo de entender, pero los monos ¡Explicar! ¡El libro! ¡La palabra! Cosas de ustedes… Andá reclamale a los monos. Turistas pintando su nombre con brea en las rocas del panorama. Arruinadores del paisaje…

El texto es una composición entre el lenguaje bíblico original y el del conurbano bonaerense de hace sesenta años. Las larvas de escarabajos lustrosos y cuerno elegante se venden como carnada en la banquina que va al río Tigre. Febo y la puta desgracia conviven. El domingo, se come sagrada pizza con cerveza negra y Palo Jacob de postre. Terrenal es una partitura de varieté, una pieza del teatro independiente de Buenos Aires.  

Bravi.

 

Abel: Claudio Da Passano

Caín: Claudio Martínez Bel

Tatita: Rafael Bruza

 

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