VIAJANDO SOLA

Viajando sola

Pandorita


 

A la gente parece darle pánico que viajes sola:

 

(1)        Parece haberse instaurado un miedo terrible al aburrimiento y la soledad, como si disfrutar pasando tiempo con una misma fuera algo propio de raritos e inadaptados. La introspección no está de moda y la gente deja puesto el televisor de fondo mientras hace otras cosas para que le haga compañía.

¿Por qué ese miedo acérrimo a uno mismo?

Vivimos rápido en una sociedad que nos marca las pautas de comportamiento. Salimos de la secundaria para estudiar un grado en el que no aprendemos nada (o que aprendemos que no hemos aprendido nada), acabas y, ante el vacío de lo que pasará, te metes a un máster que eliges al tuntún (en el que te cojan) por el miedo a verse sin nada. Trabajos de fin de mierdas, búsqueda de trabajo, de pareja, de piso para independizarte. Se bueno en lo tuyo. Lee, escribe, folla, enamórate, no te ates. Vete de viaje, sal los findes de semana, emborráchate, vuelve a tu casa de madrugada, drógate. Cuida el cuerpo, ve al gimnasio y come sano. Aprende idiomas. Los domingos al rastro de mañaneo. Los agostos a la playa. Ve a conciertos, festivales, escucha la música. Lee la prensa, entérate de lo que pasa en el mundo, tía… Haz lo que sea, pero no te quedes sin hacer nada.

No te quedes sin hacer nada y te des cuenta de que no tienes ni idea de lo que quieres hacer. No te des cuenta de que toda la vida lleva siendo todo lo mismo y que llevas haciendo lo mismo toda la vida. No te pares demasiado, que corres el riesgo de darte cuenta de que no tienes futuro y tu presente es precario, de que te han vendido lo que te tenía que gustar, lo que tenías que anhelar.[1]

 

 


(2)       ¿Por qué tienen miedo a que te puedan pasar estas cosas?

Porque eres una mujer viajando sola. ¿Pero acaso es culpa tuya que esto te pueda pasar por exponerte? NO. Es de aquellos que violan, timan, roban, raptan, engañan, dañan, matan, de aquellos que, en definitiva, obligan a mujeres por el hecho de ser mujeres y consideran que tienen una posición de superioridad sobre ellas al no llevar compañía masculina[2].

Tenemos el mismo derecho que los compañeros del otro sexo a viajar como queramos, pero a la hora de la verdad no es así ( al menos, en el ámbito práctico). Cada paso que das viajando sola será interpretado y valorado. La gente creerá tener derecho a meterse en tu vida, no únicamente como un gesto de simpatía, si no por creer que te hace falta ayuda ya que eres una pobre mujercita viajando sola.

«¿Qué hace una chica tan guapa viajando sola?», «tu marido está en el hotel, ¿verdad?», «yo te doy todas las direcciones que quieras, hasta la de mi casa», «yendo tu sola no deberías meterte ahí», «es un barrio peligroso para ser mujer», «¿qué creías que iba a pasar? Yendo tu sola, normal.»[3]

Que esté normalizado no significa que tengamos que sentirnos intimidadas cuando nos cruzamos con un grupo de hombres en la calle y que sepas que te están mirando. Saber que si te giras te van a decir algo o lo van a entender como una insinuación. No es normal ir andando por la noche valorando que objetos de los que llevas en los bolsillos pueden ser punzantes o contundentes para defenderte en caso de que te haga falta y llevar la llave más larga que tienes entre los dedos, por lo que pueda pasar. No es normal sentirse como un trozo de carne dispuesto a ser penetrado al hablar con un hombre, pero, sin embargo, es lo que comúnmente viene pasando[4].

Si la manera de acabar con este acoso es dejar de viajar sola, estamos abandonando el campo de batalla, estamos dejando que ganen.

Si no viajas sola, que sea porque no te da la gana, porque te apetece otro tipo de plan, por lo que sea, pero que jamás sea porque te haya ganado el miedo.

 

 


[1] El artículo no deja de ser una contradicción o al menos una paradoja, ya que quien lo escribe no deja de ser alguien como tú, a la que seguramente le gusta lo mismo que a ti, que sale por los mismos sitios que tú y que se va de viaje sola, como seguramente tú también hagas.
[2] Esto es aplicable a grupos de mujeres. Siempre nos acompañara el peso de más en la mochila de la frase «van viajando solas» en el que el plural de solas es una contradicción en sí mismo.
[3] Todas las frases las ha escuchado la autora o conocidas de la autora que han cometido la osadía de cruzarse el charco, los Urales, el Mediterráneo o el pacífico, solas. En todas te están queriendo dejar un par de cosas muy claritas: Que eres una mujer y que, por lo tanto, eres débil y estas expuesta a lo que te puedan hacer o pasar y que, además, esto es NORMAL.
[4] Esta la tendencia a pensar que esto sólo ocurre cuando viajas a países machistas, que es como mucha gente se refiere a Latinoamérica, África, Oriente Asiático. Vamos, todo lo que no sea Europa. Como si por el simple hecho de ser europeos, estuvieran libres de ser machistas o tener comportamientos machistas.

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