¿QUIÉNES SOMOS?


Muy buena pregunta. Ante todo somos personas que, a pesar de estar rodeadas de pantallas por todas partes, seguimos reivindicando la lentitud de la reflexión, la mirada afilada y las manos siempre en la masa.

Nos despertamos un día con ganas de contar cosas, la mayor parte de las veces narrábamos el presente en pequeñas tertulias o en artículos dispersos. Había algo que no nos convencía en la forma de contar las cosas que veíamos a nuestro alrededor: pasquines y panfletos de todos los pelajes, disertaciones esquemáticas pidiendo apoyo y una abundante proliferación de artículos in-dis-pen-sa-bles para entender la coyuntura política actual. Todos con un regusto a comida sin sal que se nos atragantaba. Pero al encontrarnos surgió la idea de contar qué es lo que hace que nuestra vida sea como es, y para eso no hay mejor forma que contar aquello que hacemos, que leemos o que nos gustaría leer.

No queremos contaros que nuestra jugada y nuestros regates son los mejores, queremos bajar al campo y deciros que quizá no ganemos el partido, pero que estamos dispuestos a salir del campo en camilla con tal de poder contaros de qué va esto, y de paso divertirnos.

En Juego de Manos nos comprometemos a no hacernos responsables de que no os gusten los artículos por su temática o por la persona a la que entrevistamos. Que ofrezcamos puntos de vista enfrentados, heterodoxos o abiertamente contestatarios no significa que sea la opinión de la revista al respecto, significa que creemos en la pluralidad y más cuando se trata de gente que piensa abiertamente enfrentada a nosotros. Y, puesto que esta revista es un espejo de un plural generacional, habrá que acostumbrarse más temprano que tarde a que se abran las grandes alamedas y que no siempre nos guste lo que veamos. Pedimos disculpas de antemano.

¿Y por qué Juego de Manos? Porque nos pasamos las jornadas golpeando el cristal de nuestro móvil, porque aporreamos de formas dispares los teclados para contarnos toda la vida. Porque, de alguna manera, hemos aprendido a hablar con las manos; pasamos más tiempo escribiendo con los dedos en teclas y pantallas que moviendo los labios y respirando al unísono. Sin manos no hay política, sin manos no hay mensaje. Las manos engañan y apasionan. Hace cuatro años unas manos abiertas hicieron el silencio en las plazas durante un minuto, y el mundo por un instante se quedó en silencio. Las manos  son la complicidad de una caricia, de un abrazo a un amigo, es el gesto de secar las lágrimas y de articular el símbolo, el mismo que nos une para las mismas cosas y nos separa para tantas otras. He ahí el juego, he aquí las manos. El presente necesita de nuevos albañiles que recojan de la memoria colectiva los materiales de nuestro relato y construyan entre toda la gente un sentir que, a pesar de que es ampliamente compartido, muy raras veces ha sido explicitado. Es la hora de mancharse.

Juego de Manos, Juego de Villanos

Redacción

Ainhoa MaestuAinhoa Maestu

Podrías ser tú, Benedetti. Todo bien.

@AinhoaMaestu

Marta LezcanoMarta Lezcano Vega

Filóloga clásica, graduada en Filosofía y amante de mapas mudos.

@mrtlezcano

Pablo Gastaldi

Pablo Gastaldi

Sociólogo, cuentista y charlatán.

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Enrique MaestuEnrique Maestu

Politólogo y casi economista, sociólogo y filósofo. Con cada hecho una hipótesis, a cada relato una explicación.

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Pablo Rada

Pablo Rada

Quand on est con on est con.

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Carlos Herascarlos-heras-juego-de-manos-bn

Ambizurdo. Vivo en La Paz y trabajo de periodista.

@CarlosHerasRo