PANTOMIMA FULL: «Te ríes porque te das cuenta de que te estás flipando un poco»

Pantomima Full

«Te ríes porque te das cuenta de que te estás flipando un poco»

Ainhoa Maestu Fonseca

Fotos: Ginés Jimena Jiménez, Priska Estudios.


A ti también te ha pasado. Abres el Facebook buscando escapar del tedio de tu día a día, y quién sabe, cotillear un poco a tal o cual, y de repente te encuentras mencionado en un vídeo con el comentario «jajaja, eres tú» por ese amigo intensito y un poco pesado que, sin saber muy bien cómo, se ha hecho experto en sujetar barras de bares contigo. Ves el vídeo, y descubres con horror que sí, que eres tú y que además resultas ridículo. Así que te echas unas risas mientras tu subconsciente se acuerda de los muertos ―recientes y añejos― de tu amigo.

Rober Bodegas y Alberto Casado son los responsables de Pantomima Full. Si las redes sociales son un hervidero de vídeos con fotos de archivo, frases motivacionales e historias «sobrecogedoras», ellos son los responsables de esos vídeos que te hablan de tu generación y te recuerdan que quizás te estás flipando un poco.

Alberto Casado: Los vídeos surgen a raíz de un espectáculo que teníamos en el teatro Alfil (calle del Pez, 10) como publicidad del espectáculo. Cuando tienes que promocionar algo resulta pesado estar repitiendo siempre lo mismo, cuando a quien le interesa seguramente ya se vaya a enterar. Pasar cada viernes diciendo «hoy actuamos en tal sitio» y quien lo lea dirá «que sí, que ya lo sé, déjame en paz», y a quien no le interese, pues, ni lo leerá. Así que, surgen con la idea de crear un contenido que se vea rápido, asociado a una marca. Y que al ver el vídeo la gente se pueda interesar y decir «pues he visto que actúan en tal sitio, les sigo en Facebook y ya me entero de todo porque me interesan».

Rober Bodegas: Queríamos hacer un contenido que la gente lo viese y dijera «joe, estos chicos molan, voy a ir a verlos». Si no, promocionar resulta muy repetitivo. Tienes la sensación de mendigar… Y no mola. La idea era hacer vídeos que no durasen más de un minuto, que, por otro lado, es lo máximo que te permite Instagram, y que se pudiesen ver sin audio.

AC: Quisimos adaptar el formato al Facebook, donde veíamos que se mueven cosas y se comparten.

Rober estudió arquitectura, fue rodando por varios escenarios haciendo monólogos (y sigue rodando, puedes ir a verlo a La Chocita del Loro [Gran Vía, 70], con su show El umbral de la estupidez), pasó por El Rey de la Comedia de La 1 (donde le dieron el título de rey de la comedia) y cayó en el plató de Sé lo que hicisteis donde ya había caído un par de años antes. Alberto, que había estudiado guion, entró en el programa como becario y se quedó ahí trabajando.

Desde que se conocieron han seguido trabajando juntos en series y otros trabajos y también en proyectos propios. Siempre más vinculados al mundo del humor (en realidad únicamente a ese).

Tras Sé lo que hicisteis se metieron en un proyecto con Ángel Martín que llevó el nombre de Solocomedia y que nos dejó perlas como el sketch de La ecografía o The observer.

Tras dos años de dedicación íntegra al proyecto, y tras algunas desavenencias, dieron por finalizada esa etapa.

AC: Cuando estábamos con aquello no lo compaginábamos con nada más. Habíamos apostado por ello y eso lo hace siempre más complicado. Si no terminas de arrancar es mucho más jodido que se mantenga. Lo que estamos haciendo ahora ha sido una cosa más casual, y para nosotros es más una coña que nos hace gracia. Lo otro era más una apuesta.

RB: Y que al final va pasando el tiempo y necesitas ganar pasta. Ahora estamos trabajando paralelamente, por lo que es más relajado. Ha coincidido que ha ido bien, pero si hubiera ido mal, nos habría dado igual. Porque pasas el rato haciendo lo que te mola, y no tienes ese estrés de a esto hay que sacarle rendimiento de alguna manera.

Tras Solocomedia comienzan a actuar en vivo haciendo sketches. El Costello Club (Calle caballero de la Gracía, 10) es el punto de partida.

AC: Nos propusieron que fuéramos al Costello a hacer lo que hacíamos en los vídeos. Y fue como, venga. Y empezamos a actuar haciendo guiones que teníamos por ahí pero en directo.

RB: Se llamaba Entremeses y fue como una prueba, en realidad. Nunca habíamos hecho sketches en directo. No sabíamos cómo iba a funcionar o cómo enfocarlo.

La sala Costello Club tiene una capacidad de aproximadamente setenta personas. Un público reducido que te obliga a mantener un contacto más estrecho con el espectador. Era traspasar la pantalla, salirse de la televisión, de Internet, y comenzar a actuar a escasos metros del público. Para Alberto era la primera vez que actuaba en directo. Rober tenía más tablas por los monólogos, aun así no es lo mismo.

RB: El monólogo, aunque sólo habla el que actúa, es como un diálogo. Y estos espectáculos eran en un sentido más teatral. Estas ahí haciendo tu sketch y esperando que la gente se ría, sin ese diálogo directo.

El enfrentarte directamente a tu público siempre puede dar pie a catástrofes, que la gente no se ría, que no entiendan el chiste, que se sientan ofendidos. Y a ver quién es el guapo que sigue actuando como si nada cuando sientes que la sala no está contigo. Hay que asumirlo y llevarlo lo mejor que se pueda. Pinchazos los hemos tenido todos.

Pero también da pie a muchas anécdotas y algunos WTF, como aquella vez que haciendo un microteatro en una sesión golfa, se encontraron en una sala con una única espectadora.

AC: Una persona. Con una señora, que no sé muy bien porqué, se metió en esa obra… Era raro, daban ganas de parar y decir «a ver, charlemos un rato».

RB: «Tomémonos una birra juntos».

AC: «Qué ridículo que vayamos a hacer este paripé».

RB: Sí, ese teatrito para un espectador. No sé… es raro. Va más allá de que le guste o no, no te vas a descojonar tú sola ahí…

AC: Sí, aunque te guste. Da hasta vergüenza reírse estando solo…

Vieron que a la gente le molaba lo que hacían y se dijeron «hagámoslo un poco más profesional», abandonaron el mega amateurismo de los Entremeses del Costello Club y se curraron un espectáculo en el Teatro Alfil, y los vídeos que plagan nuestras redes son consecuencia de ese espectáculo.

Han encontrado en el formato sketch la comodidad. En un momento en el que el humor en vivo está dominado por los monólogos y salen monologuistas de debajo de las piedras, ellos siguen apostando por las historias cortas.

RB: Es un formato guay y que estaba en directo un poco desaparecido. Ahora está el espectáculo de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla (Viejóvenes, teatro de la Latina, plaza de la Cebada, 2) y el de Raúl Cimas y Julián López (Toda la verdad sobre el oso hormiguero). Pero cuando estábamos con Entremeses creo que no había nada así. Y algo como potente en formato sketch pues Faemino y Cansado, que son la polla.

Yo ya venía de hacer monólogos y tampoco le iba a decir a él, «venga hagamos un show de turnarse, de ahora haces tú tu rollo y ahora yo hago el mío».

Hace quince años estábamos aún en un mundo preYoutube. El acceso a los humoristas, tanto patrios como internacionales, se limitaba a que salieran por la televisión, o que pudieras ir a verlos en directo. Sin duda las plataformas de difusión de contenidos han hecho posible que mucha gente haya podido darse a conocer.

AC: Ahora es más fácil hacer lo que te dé la gana y enseñarlo que en otros momentos en los que dependías únicamente de la tele. Por ejemplo, esto mismo nuestro, es como «no necesito a nadie». Tengo una cámara, escribimos unas cosas, las grabo y, si de repente suena la flauta, va bien.

RB: Hay gente que nunca llegarías a saber de ella si no fuera por Internet, como Molg H., o Mierdecitas o gente así, que no habría visto sus dibujos en la vida si no estuvieran en internet.

Si hay que tener referentes, serán los propios de esta época ya casi prehistórica, en la que conectarte a la red suponía armarse de paciencia y rezar porque nadie llamase al teléfono. Sin embargo, los ochenta y los noventa fueron los años de la televisión y de la aparición de series que se han establecido como hitos de una generación, y quieras que no, eso cala.

AC: Si tengo algún referente creo que han sido las series americanas, por que es lo que más he visto. The office o, incluso, Friends. Desde hace años, me molaban las series de comedia y tal.

RB: Cuando empecé tenía referencias de monologuistas, pero hace quince años era difícil ver vídeos de monologuistas americanos, como ve ahora todo el mundo. Era una cosa que no conocías. En las series te llegaba otro tipo de comedia, que ahora se está viendo en monólogos, como antes que hablábamos de Ignatius, o gente de fuera. Pero al principio, donde veías cosas más diferentes era en series.

Ahora en pleno debate ―que parece nunca cerrarse― sobre los límites del humor, parece que ha ido diluyéndose, haciéndose cada vez más blanco e inocuo. Los propios vídeos de Pantomima Full son así, blandos e inofensivos, buscando quizás más hacer una autocrítica generacional (por ponerle algún nombre y darse importancia) que realmente ofender a alguien. A veces se echa de menos un poco de humor más duro, más negro, como por ejemplo el de la Saga El Bosque.

AC: En el show de Pantomima (teatro Alfil) teníamos cosas de humor muy negro. Y es verdad que luego había gente que iba a Atrápalo y nos ponía a parir. En plan «esto es indignante, se han reído de nosotros». No era como humor negro de ofender a nadie. El ejemplo es El Bosque, ese tipo de humor.

RB: Era como humor sobrado, desfasado. Como en De culo y cuesta abajo, una serie que nos mola, que es así como muy desfasada y que el humor es negro porque al final habla de cosas muy brutas, pero que no tiene un contexto real.

AC: Pero, sí. En Solocomedia hacíamos sketches muy negros y en Pantomima hicimos sketches muy negros. Ahora hacemos este otro tipo de humor, pero en ningún momento hemos dicho «vamos a dejar los sketches negros». Más que nada es lo que surge. Y quizás si mañana montas un espectáculo te apetece que sea todo mega desfasado.

 

Estamos en una generación que se encuentra ante un abismo. La generación de nuestros padres en cierta manera lo tenía hecho. Nos enfrentamos a un futuro incierto en todos los ámbitos y la frontera de los 30 años nos recuerda que esa era la edad a la que debías tener tu casa, tu familia, tu futuro ya establecido, mientras que ahora asistes año tras año a tus cumpleaños sintiendo que no has cambiado mucho desde que eras un veinteañero, y que tampoco quieres dejar de sentirte así, mientras que ves que te han estafado con las expectativas de futuro.

AC: No queremos envejecer. Hay gente de cuarenta años que se va en long-board al retiro a echar la tarde y me parece estupendo. Somos una generación a la que le gusta mucho pasárselo bien, que no quiere dejar las cosas que le molan. Y yo me sumo a eso.

RB: Ha cambiado como la mentalidad esa de seguir unos pasos en la vida. Trabaja a los veinte, ten un hijo a los veinticinco, no sé qué… Ya cada uno hace un poco lo que le da la gana. Somos una generación muy disfrutona. La generación disfrutona. Al final no sabes dónde vas a trabajar dentro de un año. No te puedes comprar una casa. Entonces, ¿cómo voy a tener yo una familia? Al final estoy aquí, prolongando mucho la universidad y ya está. Si de repente se me pone mañana todo muy fácil, no sé, y me puedo comprar un pisazo… Buah en realidad tampoco.

 

Malasaña, la Latina, Lavapiés… son los escenarios de los vídeos de Pantomima Full. El panorama madrileño y la faunita dispersa por la ciudad, sus personajes. Todos los vídeos se basan en cosas que han escuchado o actitudes que han visto en personas, partiendo de la base de que somos una generación muy dispuesta a reírse de sí misma. Quizás el margen esté muy acotado: ¿alguien de sesenta años puede reírse con estos vídeos?, ¿le haría gracia a alguien de un pueblo de Castilla-La Mancha?

RB: Es verdad que estamos en Madrid y hay muchos referentes a la ciudad. Pero, en general, es referente a la vida urbanita. Si vives fuera de la ciudad estas más o menos fuera de toda esa tontería. Y bueno, dices Malasaña o La Latina y todo el mundo lo sabe trasladar al equivalente de su ciudad. Si te vas a Valencia los propios valencianos te dicen Ruzafa es la Malasaña de Valencia; en Bilbao, Marzana, o en Coruña Monte Alto… Malasaña, Lavapiés, La Latina, Chueca, al final lo hay en todas las ciudades, con otro nombre, pero son arquetipos. Como que ya se entiende, un barrio de modernos es Malasaña, un barrio de canallitas, pues La Latina.

AC: Hace dos findes estuvimos en Bilbao y mucha gente conocía lo que hacíamos y le molaba, aunque sea muy de Madrid, porque al fin y al cabo vivimos aquí. Pasa un poco como cuando Vaya Semanita era muy vasco. Pero tú lo ves aquí, te partes y te parece bien. Al fin y al cabo cuentas lo que vives.

RB: Si hubiera habido algo parecido en la generación de mi padre no sé si se habría reído. Ha cambiado tanto la forma… Tendría que haber sido un programa de Televisión Española, y no sé cómo lo habrían enfocado. En realidad te ríes porque te das cuenta de que estás flipando un poco. O tu colega. En plan «este mierdas soy yo».

AC: Cuelgas un vídeo ridiculizando un comportamiento y aparte de gente que se menciona y dice: «mira, como no sé quien, que nos iba a hacer una paella…»; hay mucha gente que suelta: «soy yo». Y lo dice orgullosa: «yo soy este gilipollas». Y eso mola. Y amigos directos, que nos dicen «hijos de puta, otra vez me habéis vuelto a sacar». Al final, como no dejan de ser tonterías, yo creo que, si tienes un poquito de sentido del humor, te hace gracia.

Proyectos futuros parece haber muchos, algunos en el aire y otros muy vacacionales. Tendremos que seguirles la pista cada semana con los vídeos de Pantomima Full y con los proyectos que vayan viniendo.

 

¿Un disco de U2?

El Grandes Éxitos.

 

Woody Allen o Jose Luis Cuerda

AC: Spielberg. Venga pues digo, Woody Allen.

RB: Pues yo digo Cuerda, que me parece más fácil de volver a ver que ver a Woody Allen por primera vez.

Un after al que ir de cita

AC: Si vas en una cita a un after está genial. ¿Y qué más da el after? Es una cita de cracks. Es que claro los sitios clandestinos no se pueden decir.

RB: Claro, claro, estas casas que hay por el centro de Madrid entre Jacinto y Benavente…

AC: ¿Algún after mítico en el que hayamos estado? ¿Aunque sea en otra ciudad? ¿No te acuerdas de alguno?…. Bueno, yo no recuerdo el nombre, pero uno en Oviedo, del que para salir había que pasar por otro after.

RB: Hemos estado en muchos afters, tío…

(Y se lían a hablar de afters durante los siguientes cinco minutos)

¿La mejor excusa para no quedar?

RB: La peor sería «me da mucha pereza quedar contigo». La mejor es como un clásico «mañana madrugo mucho, tengo mucho curro, tengo que ir a actuar a no sé dónde…».

AC: O el «estoy malo» con buena voz.

RC: «Tengo tos» nos pusieron a nosotros hace poco para cancelar una fiesta.

¿Con qué personaje de los vídeos os quedaríais?

RB: Esta pregunta nos la han hecho ya varias veces, y estoy deseando que salga el vídeo de esta semana no, la que viene, porque va a ser siempre ese, para contestarla.

AC: Yo me quedo con el Opiniones sin riesgo, porque es un vídeo que me gusta. O sea, no me quedo con esa persona, pero me gusta el personaje.

RB: Yo con el Solo. Es como el vídeo más triste que hay. Conocemos gente así. Pero tampoco dan tanta pena. Te lo pintan en plan «mira como me lo monto» y es como «veras que como cuando te vayas a mudar, toda esa gente con la que quedas, ninguna te va a ayudar». Porque son Amigos de Pantomima.

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