PAÍS DE VIEJOS, PERO NO PARA VIEJOS.

País de viejos, pero no para viejos

Estadísticas de una población envejecida

Ainhoa Maestu


Casi desde que nacimos, ya veníamos escuchando hablar del envejecimiento poblacional. Como si de una plegaria en latín se tratara, educamos a nuestros oídos para no escucharla. La generación de nuestros abuelos tuvo la osadía de entregarse a una procreación imparable que se llevó puesto el nombre de baby boom. Ahora esa generación de niños nacidos entre los cincuenta y los setenta, ya no son tan niños y según pasan los años se van acercando en masa a la temible frontera que da paso a la mal llamada tercera edad. Se acerca la jubilación de la generación más numerosa de la historia reciente española y su incorporación a las filas de aquellos llamados con cierta sorna «los de sesenta y cinco años y mayores».

El INE hacía en 2014 una estimación a 50 años vista. Y decía que si las tendencias demográficas actuales se mantuvieran, la población mayor de 65 años pasaría a ser un 24,9% en 2029 y aumentaría hasta un 38,7% en 2064 (frente al 18,2% del 2014). Pese a que el 2064 suena muy lejos, y que hacer averiguaciones a cincuenta años vista no son datos que podamos dar fácilmente por válidos, lo cierto es que el 2029 no queda tan lejos, y 11,2 millones de personas de 65 años o más es un número bastante grande.

La realidad es que los avances en medicina y el consiguiente aumento de la esperanza de vida[1] están creando un país donde cada vez viven más viejos y en el que los viejos cada vez viven más tiempo.

Por otro lado, contribuye a crear un país geriátrico la disminución de población joven, lo que viene de la mano de la disminución de las tasas de fertilidad[2], del descenso de mujeres en edad fértil[3], así como los continuados flujos migratorios negativos[4].

Se está perdiendo población joven. Por un lado, hay una disminución de los nacimientos: en el periodo entre el 1 de enero del 2013 y el 1 de enero del 2014, se registró un 6,4% menos de nacimientos, siendo un total de 424.440. Juega un papel fundamental la población extranjera, ya que de este número el 18,5% fueron chamacos, pibes, copii, الأطفال, 孩子, dzieci, infanoj, barudak, діти; es decir, hijos de madres extranjeras. Partiendo de que la población extranjera supone un 9,56% de la población total, que casi el 20% de los nacimientos corran a costa de este grupo, nos indica que proporcionalmente este es el que mayores tasas de fertilidad presenta. La población inmigrante aumenta las tasas de natalidad en un país que lo necesita con urgencia.

Por otro lado, el éxodo de nacidos en el país y la progresión de flujos migratorios negativos, van disminuyendo el número de mujeres en edad fértil y la tasa de natalidad, contribuyendo al vaciado de población joven del país.

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www.ine.es

Por lo tanto, empecemos a pensar en España como lo que es, un país de viejos, lo cual nos ayudará bastante a dejar de sorprendernos por resultados electorales y costumbres sempiternas[5]. ¿Y qué caracteriza a los viejos? Aparte de las carnes colgaderas, las visitas programadas a la obra y los viajes del Imserso a Benidorm, lo que realmente les caracteriza es que se enferman. Y cuando lo hacen, lo hacen bien.

Los avances en investigación y un Sistema Nacional de Salud (SNS), que hasta hace poco era de referencia a nivel internacional[6], han contribuido al auge de las enfermedades crónicas, con el consiguiente tratamiento crónico. Los mayores afectados por estas enfermedades son los ancianos (en crecimiento en número y años)[7]. Pese a que es difícil establecer una relación directa entre la edad de los subsidarios de servicios sanitarios y el gasto sanitario, ya que no depende de una única variable, parece fácil deducir que si la población anciana es la que más enfermedades crónicas tiene y es el grupo de edad que más está creciendo, la mayor parte del gasto sanitario va a pertenecer a este grupo de edad[8].

Actualmente nos encontramos ante una situación de vaciamiento de la hucha de las pensiones[9], los recortes en sanidad, la sangrante disminución en ayudas a dependencia que ha dejado desprotegidas y asumiendo unos costes insostenibles a un buen número de familias y ancianos, o la pérdida del tiempo libre prometido  a raíz de una segunda paternidad tardía y forzada[10] han opacado los que prometieron que serían los años dorados de nuestros ancianos.

Vivimos en un país de viejos, que cada vez lo van a ser más, a los que se les da la espalda. Es país de viejos, pero no para viejos.

 


 

[1] España lidera las listas de esperanza de vida al nacimiento en Europa con 83,2 años (en mujeres alcanza los 85,6 años, mientras que en hombres se queda en 79’97 años). España en Cifras 2015. INE.

[2] El número de hijos por mujer es de 1,27.

[3] Según las estimaciones del INE para el 2029 bajaría en 1’9 millones, lo que supone un 17,4% respecto a los datos del 2014.

[4] En 2014 hubo un saldo migratorio negativo de 102.309 personas (307.035 inmigraciones frente a 409.343 emigraciones al extranjero). La población residente en España descendió en 72.335 personas. La población extranjera se redujo en 229.207 personas (de un total de 4.447.852 población extranjera) debido a la adquisición de nacionalidad española y a la emigración tanto a los países de origen, como a otros países.

[5]  Los jóvenes estamos en desventaja, asumámoslo.

[6] Los recortes de los últimos años, la ley 16/2012 y la desmantelación de las ayudas a la dependencia, entre otras, han contribuido a empeorar un sistema sanitario, que aun con sus puntos a mejorar, era de los mejores a nivel internacional.

[7] Las tres enfermedades más prevalentes en ancianos son la Hipertensión arterial, la alteraciones del metabolismo lipídico (lo que comúnmente se conoce como tener el colesterol alto) y la diabetes mellitus (seguidas de alteraciones osteoarticular, de mayor incidencia en la población femenina, y la hiperplasia benigna de próstata, que a la fuerza es más incidente en varones). Todas estas enfermedades conllevan un tratamiento de por vida.

[8] No es mi intención en absoluto generar un odio irracional hacia los viejos más propio de Diario de la Guerra del Cerdo de Bioy Casares.

[9] En los últimos 5 años de gobierno se ha vaciado el fondo de de reserva de la seguridad social. Se estima que de seguir a este ritmo de vaciamiento  se agotará para mediados del 2017.

[10] Cada vez son más los abuelos que se encargan del cuidado de los nietos, de ir a buscarlos a la escuela, darles de comer, vestirlos, peinarlos incluso ayudarles a hacer los deberes. Así mismo, cada vez son más las casas donde conviven varias generaciones.

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