ORDEN DEL DÍA

Orden del día


Reunión semanal. Nos reunimos los miembros de la redacción de Juego de Manos, menos nuestros exiliados en el extranjero. Extranjero como todo aquello que sobrepasa los límites de la Villa de Madrid. Toma acta el último en llegar, como siempre, sin cambios. Todos hemos corrido lo suficiente para no ser ese último. Somos unos trabajadores natos. Hay que organizar septiembre. Preparación del monográfico de septiembre. En la última reunión se decidió que el tema del próximo monográfico sería Orden.

¿Orden? ¿Orden en qué sentido? ¿De quién fue la idea? ¿A quién habrá que culpar luego? Como septiembre es la vuelta a las maravillosas obligaciones, orden es un buen tema. Tenemos el contacto del hombre del tiempo.

La vuelta al orden, pero también el orden como concepto. ¿Qué es el orden? ¿Qué es el desorden? El orden es todo lo que odiamos pero al fin y al cabo también es un contexto que nos puede llegar a gustar. Frente a un orden monolítico hay muchos tipos diferentes de desórdenes y hay una imposibilidad final de cerrar esa problemática. Orden en un sentido polisémico, como normalidad, normatividad, vida común. Carencia de orden. No es antitético orden/desorden. El desorden cotidiano no tiene una voluntad de orden absoluta, no quiere proponer un orden alternativo. No lo plantearía como que hay otro orden súper guapo (desorden) que-no-te-voy-a-explicar-cuál-es.

Entrevista al madero millennial, algo sobre millennialismo. Algo de cine, quizás. Cine y orden. Ciudades ordenadas, sobre las reformas del tipo este de París (Hausmann). Sintaxis. Sistemas lingüísticos. Que en un pueblo haya sólo un guardia civil, el terror revolucionario, pueblos que no tienen ayuntamientos. Estructuración de las autonomías, de ordenación del territorio. Orden jerárquico, viejos, motines en cárceles. Las canciones que sean juapas, joviales, o ya veremos. Todo temasos peronistasPodemos plantear una entrevista a esa tía que tiene un programa de miedo en la SER. Con clase y buen gusto.

Búsqueda de espacios de orden y no tanto como búsqueda de órdenes alternativos o de contracultura. El poder de la contracultura como una especie de esnobismo atroz. Que tampoco haya un orden alternativo. Cómo plantearse la vida en común, la vida en sociedad. Sería quizás más interesante plantear una búsqueda de los espacios de desorden. Una cosa que tiene más que ver con la deconstrucción, procesos que parecen tener que ver con el desorden y más bien son procesos previos de un orden futuro.

Un artículo disléxico. Pero un motín está organizado. Un periodo de golpe de Estado pasa de un día a otro de estar organizado de una manera a estar organizado de otra, pero hay un momento en el que tú no sabes dónde estás, las situaciones de shock. Podríamos entrevistar a Hayek (no, porque está cadáver).

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Estoy en mi casa y ha pasado algo y no sé qué hacer, ha habido un cambio de paradigma.

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Puede ser un buen marco para meter una serie de momentos cotidianos que no van directamente contra el orden establecido, pero que obviamente no casan tampoco con la idea del orden. Orden y vejez; desorden y juventud.

Todos buscamos de alguna manera, por nuestras maneras de ver las cosas, un orden. Pero lo que nos hace sentir seguros y ordenados en realidad no lo es, hay muchísimas grietas por las que entra el desorden continuamente, especialmente en lo cotidiano. La mierda es desordenada; la muerte, también.

Vivimos un orden que nos excluye. Nuestra propia vida precaria puede ser también una especie de baza a nuestro favor, una especie de punto de fuga. Ese discurso tiene su potencia revolucionaria y su lado entrepreneur, pero siempre que hay resistencias es en esos lugares de fisura. En el orden hay desorden, y en el desorden, orden. Prefiero que me registren entero, que haya mucha seguridad a costa de mis derechos a que quepa cierta posibilidad. Como el deseo de orden; la demanda de orden disfrazada de seguridad, que es ridícula, es absolutamente nociva.

Habría que coger todas estas ideas, darles forma y sacarse un editorial bien ordenado.

Deberíamos entrevistar al hombre del tiempo.

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