NO ERES TÚ, SON TUS MANOS

No eres tú, son tus manos

Explicación detallada de por qué en ocasiones es mejor llevar guantes

Pandorita


Es cierto que por lo general entendemos el rostro como fuente emisora de subjetividad en forma de emociones, reacciones, arrugas de origen incierto. Al fin y al cabo, son impresiones que dependen más del que las recibe que del que las emite.

Entendemos el rostro como una aproximación a la interioridad del que está enfrente, y en reacción entendemos nuestro rostro como aproximación del otro a nuestra intimidad. Por ello, buscamos mostrarnos como queremos ser vistos.


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En nuestra apariencia pretendemos demostrar al observante cómo somos, quiénes somos. Según como nos sentimos cambiamos nuestro estilo de peinarnos, de maquillarnos, de vestirnos y con ello cambiamos de comportamiento. Nuestro sentir cambia la apariencia que ofrecemos y la apariencia que ofrecemos cambia nuestro sentir. Lo que nos lleva a cambiar la pashmina por la palestina, o viceversa.

Somos seres dinámicos sumergidos en un universo expansivo en el que el cambio es evolución.

No vamos a dilucidar si somos lo que mostramos, cuál es la naturaleza del alma, si el yo está dominado por el superyó o cual es la función de la glándula pineal.

Podréis llevar el mejor peinado hipster del momento, o los labios del mejor rojo exagerado, la camiseta de moda o el look de joven despreocupado, pero hay algo que nunca podréis negar y que está determinando vuestra identidad sin pediros permiso.

¡Metan sus manos en los bolsillos y sigan leyendo!

Tus manos contienen tu identidad y tú sin saberlo. Si es que nos hemos reído mucho de la quiromancia. Que sí, que Aramis Fuster nos hacía partirnos el ojete y que Rappel mola más en persona que la imitación de Joaquín Reyes; pero, nenes, la verdad estaba (y está) en vuestras manos.

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Y no lo digo yo, lo dice mi línea de la fortuna amorosa que es jodidamente enrevesada y tiene una predilección muy jodida por varones mayores de treinta y cinco años, un IMC nada adecuado para una buena salud cardiovascular, con pelos en los hombros y con una tonsura natural de lo menos atractiva.

Hay muchos tipos de manos y todas dicen algo de su dueño. Pero como todo en esta vida «lo más frecuente siempre es lo más frecuente». Así que habrá infinitos tipos, pero lo más frecuente es encontrarse unos pocos. Si es que ni para tener personalidad somos originales.

¿Tienes los dedos alargados, finos, de piel clara? ¿Están rematados por unas uñas rectangulares y largas que sobresalen de la carne ligeramente? ¿Sí? Pues lo siento, tío, pero tienes manos de pajero. Quizá sea esa tersa piel tan bien hidratada, o que cuides tus manos como si fueran tu material indispensable de trabajo. Puede que sea la cara que tienes, pero, sin duda, en el proceso evolutivo te quedaste con más cualidades de nuestros antepasados los simios que otros muchos.

Al hablar de «labradores cosmopolitas» nos referimos a esos individuos con manos toscas, secas, ásperas, uñas cortas, que de vez en cuando coronan con algo de mugre (muy decorativa, por cierto). Parecerían las manos de uno de los aceituneros altivos a los que escribía Miguel Hernández, pero nada más alejado de la realidad: son asperezas de puro moderneo. Asperezas secundarias al longboard, a las clases de los miércoles de tallado sobre madera de mil años, a la clase de descorche de botellas de los jueves, a las sesiones diarias de cyclo….

Si este labrador cosmopolita tiene mayor concentración callar (o sea, de callos) en las puntas de los dedos, entonces sin duda nos hallamos ante un espécimen conocido como «otromúsicoindiemás». Sí, to junto. Otro tío tan alternativo como todos los demás, con algún posible trauma infantil y que toma drogas para expandir su mente. Su personalidad se caracteriza por creerse individuos únicos, cierta predilección por las noches de lluvia, y tendencia a picar mecheros. Pero son majetes, oiga.

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Si parece un «otromúsicoindiemás», lleva un estilo casual, tiene pintas de chico duro, rebelde, atrevido, pero tiene un callo amarillo nicotina en el dedo corazón no es un buen candidato para ofrecer un seguro de vida.

Que sí, que sí, que me estoy cebando mucho con los machunos y poco con esos seres pegados a uñas de dos metros de largo, de tantos colores que desencadenan ataques epilépticos ahí donde van y que inhabilitan para los actos más simples de la vida diaria. Sí, esas tías que llevan garras en vez de uñas. Esas mujeres que tienen acciones en Porcelanosa. ¿Qué dice esta tendencia a alicatarse las manos de la personalidad de la susodicha? Indica graves déficits de vitaminas y alguna que otra infección recurrente que no remite ni con el tratamiento de tercera línea. De gran corazón, han dejado de lado su higiene más íntima por motivos técnicos, aunque se aferran a la idea de que «otro mundo es posible». Son firmes defensoras de la belleza de lo inexplicable ―partiendo de que la idea de belleza es de una subjetividad pasmosa―.

Pues no, no molan las uñas largas. Pero tampoco molan las manos de autófago, con tendencias autolesivas, que ha conseguido que sus uñas sean pura anécdota. Seres apáticos por definición y nerviosos por denominación, que no son concebibles sin una mano fuera de su boca. Cualquier sobresalto en la piel de sus dedos es susceptible de ser arrancada. Padrastros, pellejos, uñas… Estas manos nos están indicando que es una necesidad profunda y subconsciente de eliminarse las huellas dactilares, generalmente debido a que en algún momento de su vida rompieron el jarrón de la abuela, la figurita de porcelana de la tía Chusa o consiguieron de algún modo que algún aparato dejase de funcionar. Tras lograr desviar el ojo de atención de su persona, consiguieron enmarronar a otro. Ahora, aunque no recuerdan ―o no quieren recordar— el suceso, sienten pánico de poder ser identificados. Su cumpleaños suele ser en mayo y sienten predilección por el color caqui.

Antes de acabar este artículo es conveniente hacer saber que sólo hemos recogido los tipos de manos que asocian ciertas formas de personalidad bien estudiada y poco ofensiva para el portador. Si tus manos no se incluyen en ninguno de los tipos nombrados en este compendio, lo siento pero preferimos no ser ofensivos.

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