MUJERES AL VOLANTE

Mujeres al volante

Sara Sánchez-Molina


Dos mujeres, un coche (mejor si es descapotable), una carretera por delante y una huida hacia el horizonte son los ingredientes básicos de cualquier road movie protagonizada por mujeres. La carretera se presenta como una vía de escape de la rutina que oprime y que ata a sus protagonistas de una manera u otra. No es que esto sea un rasgo exclusivo de una road movie con mujeres al volante. En general, los protagonistas de estas películas se embarcan en un viaje iniciático que les revelará algo que cambiará sus vidas para siempre. Sin embargo, hay una serie de características que se repiten cuando ellas se ponen al volante. Y, por supuesto, en ellas se refleja la violencia de la sociedad patriarcal hacia la mujer y, a veces, se cuelan pequeñas (o grandes) dosis de feminismo, como veremos en las siguientes tres películas.

Si decimos road movie y decimos mujeres al volante, sin lugar a dudas, nos viene a la cabeza Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991). Geena Davis (Thelma) y Susan Sarandon (Louise) son dos amigas que pretenden pasar un fin de semana alejadas de sus parejas. Thelma tiene un marido que la desprecia, Louise problemas con su novio. Lo que pretende ser un agradable fin de semana lejos de la rutina que las atrapa, se torna en una huida. Tras una noche de fiesta en un bar, un hombre intenta violar a Thelma y, en su intento por ayudarla, Louise lo mata. A partir de ahí comienza una huida por carretera hacia México. En su huida, deben afrontar una serie de problemas como de dónde sacar el dinero para llegar a su destino o cómo evitar a la policía. El viaje también será revelador para ellas y les permitirá reflexionar sobre sus vidas pasadas. Quizás quien más cambia durante el viaje es Thelma, una ama de casa que se casó joven con un idiota y que nunca ha disfrutado del sexo realmente. En su camino hacia México, Thelma descubre su lado más rebelde, sorprende a Louise y se sorprende a sí misma. Y, por supuesto, tiene ese orgasmo bien merecido con un Brad Pitt en su máximo esplendor físico. Thelma acabará reconociendo que no ha sido tan feliz en su vida.

Thelma y Louise es un film lleno de escenas memorables, pero destacaremos esa magnífica lección de feminismo a un camionero con quien se han cruzado varias veces y que, en todas las ocasiones, se ha comportado de manera grosera y soez. Así, ellas le invitan a parar para charlar (él piensa que se va a montar un trío con las dos). Ellas le reprochan su actitud grosera, le dicen que ninguna mujer quiere que la traten así y que debería pedirles perdón. Él sigue en sus trece y mantiene su actitud maleducada y machista (por supuesto, son putas y locas). Pero recibe su castigo merecido…

Otra película del género es Fóllame (Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi, 2000). Este film francés, que causó gran revuelo cuando fue estrenado por sus escenas de violencia y sexo, se basa en la novela homónima escrita por Despentes. Las protagonistas son Nadine (Karen Lancaume) y Manu (Raffaëla Anderson). Manu es una muchacha con problemas económicos y con una adicción a las drogas que, un día, es brutalmente violada junto a una amiga por tres hombres. Nadine se dedica de manera esporádica a la prostitución y también se encuentra rodeada de diversos problemas. Cuando Manu regresa a casa tras la violación, su hermano quiere vengarse matando a los violadores, pero Manu se enzarza en una pelea con él. Ella le espeta «ni siquiera me has preguntado cómo estoy», parece que lo que él quiere vengar es más una deshorna familiar, que el daño infringido a su hermana. Durante la pelea, Manu consigue arrebatarle el arma a su hermano y termina matándolo. Ahí comienza su huida.

Por su parte, Nadine inicia una pelea con su compañera de piso a quien deja o bien muy malherida o muerta. En su huida, visita a un amigo drogadicto a quien matan a tiros a la puerta de su hotel. Intentando alejarse del lugar del crimen, Nadine conoce a Manu quien la invita a viajar con ella en su coche. Inmediatamente, las dos mujeres entienden que ambas comparten el mismo sentimiento de rabia y que las dos han sido víctimas de una sociedad donde las mujeres son prácticamente consideradas objetos. El sufrimiento que arrastran las lleva a comenzar un viaje de venganza. Sus víctimas son mayoritariamente hombres a los que seducen y después matan. La película se caracteriza por escenas de violencia extrema, no se esconde nada, ni la violación, ni el asesinato a sangre fría. Se repiten problemas como de dónde sacamos el dinero, cómo nos zafamos de un policía de tráfico. Mientras que en Thelma y Louise estos problemas se dirimen en un tono algo cómico, en Fóllame el asesinato cruel es la mejor vía de escape. Sin duda, la película presenta a dos mujeres que han sufrido una violencia extrema (han sufrido todos los tipos de violencia que la sociedad patriarcal ejerce sobre nosotras), que invierten sus roles[i] y empiezan a ejercer esa misma violencia contra el hombre y, en última instancia, contra el conjunto de la sociedad que la ejerce. Es una película dura, en la que se muestra en primer plano todo lo que la sociedad no quiere ver: lo feo, lo marginal, lo que es tabú.

Por último, pasamos de la violencia y el drama, a la comedia dramática. La película italiana Locas de alegría (Paolo Virzì, 2016) narra la historia de dos internas en un sanatorio mental (Villa Biondi) de orígenes muy distintos que se hacen buenas amigas durante su estancia en el mismo. Beatrice (Valeria Bruni Tedeschi) proviene de una familia rica y sufre bipolaridad. Donatella (Micaela Ramazzotti) es una joven de origen humilde y familia desestructurada que padece una depresión crónica. Tras terminar su jornada de trabajo en un jardín, el personal de la institución mental se retrasa y, al ver pasar un autobús, Beatrice insta a las demás internas a tomarlo, pues seguramente las llevará de vuelta a Villa Biondi. Sólo Donatella la acompaña, comenzando así su particular huida. El autobús las deja en un centro comercial donde ambas gastan su sueldo. Cuando el personal del centro está a punto de atraparlas, huyen en un coche con un tipo que se ofrece a llevarlas en coche. Resulta que el tipo conoce a Donatella, que trabajaba como bailarina en una discoteca. Este las toma por prostitutas e intenta llevarlas a un hotel. Mientras que él intenta encontrar una habitación, Donatella que se da cuenta de todo, roba el coche y comienza su huida. De nuevo aparecen el problema de dinero, que se resuelve de manera divertida, y los problemas con las autoridades.

En contraste con Thelma y Louise y Fóllame, aquí la huida es un encuentro con su pasado, Beatrice va en busca de su examante y Donatella busca a su hijo, que fue dado en custodia cuando tenía un año. Entre la comedia y el drama, vamos conociendo el pasado de estas dos mujeres según avanza el viaje. Sin duda, lo más interesante de la película es la relación de amistad que se establece entre ambas, dispuestas a ayudarse por encima de todo: una bonita relación de sororidad. Es un film tierno, divertido, emocionante y crítico con las instituciones públicas (especialmente en el relato del caso de Donatella).

Y al final del viaje, ¿qué queda? Rara vez se alcanza el destino buscado, la vuelta a la vida anterior no es posible por las acciones que se han llevado a cabo. Pueden seguir hacia adelante (lo que muy probablemente sea un punto y final a sus vidas), resignarse a su destino tras la desobediencia al orden establecido o puede que, aunque vuelvan al punto de origen de manera física, lo positivo del viaje les ayude a seguir hacia adelante en paz consigo mismas.


[i] Suelen ser los hombres quienes protagonizan este tipo de papeles violentos en el cine.

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