MUERTE A LA ORTOGRAFÍA

MUERTE A LA ORTOGRAFÍA

Declaración de guerra a la ortografía y a las buenas formas

Pandorita


No sé qué me pasará últimamente. Debo de haber pillado un virus o algo. Pero desde hace unos meses cada vez que alguien me dice «Soy filólogo» me entran unas ganas furibundas de gritarle: «¡¡¡PERVERTIDO!!!».

Recuerdo mis clases en el colegio y mis dictados eternamente suspensos. La profesora de lengua trataba de hacernos entender fonéticamente la diferencia entre la ll y la y, o distinguir la b de la v. Bajo lardazos correctivos, no era capaz de comprender la diferencia entre estos sonidos y entre suspiros de desesperación me decía: «Tienes que leer más, tienes que leer más». Pero me crie pegada a un libro y devoraba todo el que caía en mis manos con alegría, y a la hora de rellenar las fichas de lectura cada semana entregaba tres o cuatro orgullosa de convertirme en la niña que mas leía de la letra A.

El problema no era la lectura. Sin embargo, a día de hoy, y pese a mi predilección por las novelas de piratas, imaginándomelos en una suerte de Burt Lancaster (rubitos y colgados de las jarcias marcando pantorrillas y pechos hercúleos), sigo sin saber si cuando voy a un sitio estoy «yendo» o «llendo», lo que conlleva un gran número de mensajes privados en Facebook y WhatsApp haciéndome ver mi error y obligándome a corregirlo, lo cual yo hago mientras me pregunto: «¿Pero qué más dará? ¿Qué importancia tiene la forma si el contenido se entiende?».

ortografia y blasfemia sin marco

Y sigo esperando que alguien me explique por qué le sangran los ojos cuando escribo «tube» o «baya» como si fuera la gran inverecundia. Aprender a distinguir el leísmo del laísmo se inventó para distraer a los burgueses afacebookados del mortal aburrimiento de su cotidiana vida.

La ortografía mata la creatividad y busca crear un mundo inmóvil y, por ende, estéril. Convierte las palabras en formas del ideario colectivo carentes de personalidad. Pero ¿ya nadie se da cuenta de que a veces es mas importante poner una h a tiempo que tener un texto ortográficamente perfecto? ¿O que en ocasiones escribir una b, por muy lingüísticamente correcta que sea, mata el ánimo del texto? Si añadimos a la eterna cómplice la caligrafía, cada vez más caída en el desuso propio de la era tecnológica, podemos estar hablando de un auténtico genocidio creativo. ¿Cuántos grandes artistas han frustrado los cuadernillos Rubio?

El desenfado o la pulcritud con que se escribe sobre el papel dice más que el propio texto.

Toda la manera adecuada de usar el lenguaje es ajena a nosotros. Sin embargo, la hemos tomado socialmente como incuestionable. Hasta nos impusieron dónde y cómo poner los silencios, la duración de éstos y su correcta colocación dentro de la frase. Esos silencios personificados en forma de puntos, comas, dobles puntos y punto y coma, que tanto significado dan y quitan a un texto, están prediseñados.

breton 2

 

Hay que declararle la guerra a las buenas formas

Si eternamente nos hubiéramos ceñido a las normas de escritura, seguiríamos teniendo una escritura cuneiforme, que quizá fuese mas rica a la hora de la interpretación. El rasgado de la arcilla, los círculos y rayas…. ¡Hay! ¿Acaso hay algo más poético que la comunicación en base a lo más básico?

Las alteraciones, faltas, rupturas, violaciones, invenciones hicieron y hacen que el lenguaje vaya evolucionando. El propio organismo castrador (la RAE) periódicamente tiene que aceptar pequeñas derrotas e introducir nuevos términos, nuevas formas de usar las palabras.

La batalla empezó hace tiempo. Es hora de ponerla sobre el mantel y atacar con la artillería pesada. Tendréis el discurso hegemónico, pero nosotros os imponemos los cambios.

Muchos buenos ratos habéis pasado riéndoos de esos grandes innovadores en formato y lenguaje que son los canis y chonis, mientras que vosotros sois incapaces de separaros de lo establecido.

cortazar 2

El señirse a la norma nunca trajo nada vueno. Durante demasiado tiempo emos denostado a los grandes innovadores incomprendidos que se atrevieron a meter mano a la lengua, desconfgurarla, desmitificarla y en definitiva cambiarla. Fue un trabajo ardúo, pero el germen no permaneció mucho inactivo.

Alfonso X “el sabio” impuso el discurso vencedor al recoger la forma de escribir los lenguajes. Y como discurso vencedor es el que impera. La norma impera y bosotros, malditós corderos, la séguis inefavlemente y exclúis descaradamente alos quenun hacto de resistencia nos negamos a redimirnos vajo buestras condisiones impertérritas, que ha su ves os an sido impuhestas.

Serna

¡Ya esta bien de tanto fenoméno fan por la RAE! Sueño con sillones con nombres de letras, rellenados por culos de viejos dinosaurios que participan en el juego de las sillas de la tercera edad. Sueño con verles convulsionar en el suelo, hechando espumarajos por la boca y maldiciendo mi persona, entre estertores, tras leer esta declaración de guerra. éspero hoir rresonar las palabrhas de la “T” en el biento (o por lo menos en twitter) vuscando devolberme la afrenta.

Tenemos clara una coa: No es menos bálido el giglico de Cortázar, que el bable, el sancrito, el esperanto o buestras castradoras normás orthográficas. Inbentarse palabhras es sanoh y neseshario y es una necesidad de nuestras consiensias. Ablamós continuaménte ínventádonós nuebos tèrminós y desechandoh antigúös. El lenguhaje se gúia por pura moda fonetícah. Los que defienden a ultranza la Norma en twitter, luego por la noxe se ban de “servesas”.

Bamos a luxar por nuestro derecho a ser reconocidos como modeladores del lenguaxe y benser el silenzio que nos a hestado marjinando, injuriando, bejando, esclullendo, maltratandoh, denostandoh, suprimihendo.

No es la lucha contra el diptongo y el hiato, el propósito es causar confusión, demoler lo hestablecido y negar el canónico automatismo lingüístico.

Á si qué xa shábeis, pòdéis meterós la orthographia porel ortó. Ysi no podeis, ya hos axudaremos.

 

 

P.D.: Se aceptan elogios, enfados y contraartículos. Por lo menos cabreaos un poco, que, si no, no es divertido.

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