MEDIAPRO UNIVERSITY, UN SOÑADO GOL DE LA I+D ESPAÑOLA (EN TIEMPO DE DESCUENTO)

Cuadernos Orientales de Ruedo Ibérico

MEDIAPRO UNIVERSITY, UN SOÑADO GOL DE LA I+D ESPAÑOLA (EN TIEMPO DE DESCUENTO)

Pablo Sánchez León


 

De un intercambio de emails entre José Martínez, desde Corea del Sur, y Aulo Casamenor, en el paro en España tras terminar su doctorado:

José Martínez:

Me pides que te cuente sobre el cierre de la CEU de Budapest (…). Lo que más me extraña es que en España no haya sido noticia. Quien me tiene a mí al tanto es Balázs Trencsényi, uno de los profesores afectados, que hace un resumen de la situación desde la página web de Lisa Gerda Henkel Stiftung, por la que también se accede a artículos en la prensa internacional que se han hecho eco del tema.

CEU son las siglas de Central European University, una aventura de enseñanza superior e investigación establecida hace veinte años en Hungría tras la caída del Muro del Berlín y cuando se empezaba a ver que el protagonismo del proceso de transición a la democracia no iba a corresponder a la parcela más sana y crítica de la sociedad civil, sino a lo más rancio de unos poderes sociales y culturales revanchistas dispuestos a convertirse en la avanzadilla del nuevo discurso excluyente, nacionalista y xenófobo dentro de la Unión Europea. Como así ha sido (…).

La primavera pasada el gobierno de Viktor Orbán consiguió que el Parlamento, en una sesión más que irregular, aprobase una enmienda a la ley educativa vigente por la que se condiciona la continuidad de la CEU de Budapest a que se firme un acuerdo bilateral entre Hungría y Estados Unidos en materia de educación superior. La enmienda es absurda para empezar porque en Estados Unidos no es el Gobierno Federal sino los Estados los que tienen las competencias en materia de educación superior. (…) Aunque se escudan en otra legislación establecida por el mismo gobierno —y que impone restricciones a la actuación de cualquier ONG que cuente con financiación extranjera— no hace falta darle muchas vueltas para entender que se trata de una excusa formal para iniciar una guerra cuyo objetivo es el cierre de la universidad.

(…) Esta es la situación a día de hoy: si antes de fines de noviembre de 2017 no hay un veredicto revocatorio del Tribunal Constitucional, cosa improbable ya por los plazos, la CEU tendrá que cerrar sus puertas a los estudiantes, acabando con el empleo de varias decenas de académicos y una experiencia pionera de cómo un poco de capital privado invertido casi a fondo perdido puede influir en la elevación cultural y el pensamiento crítico de toda una esfera pública a escala nacional y con proyección en toda la región.

(…) Y a ver si algún periodista medianamente profesional logra que el consejo de redacción de su periódico conceda aunque sea una columnilla marginal al asunto.

Aulo Casamenor:

No sé de qué te extrañas. Un tema como este no puede tener repercusión en España, para empezar porque aquí de conflictos universitarios no se habla más que por el lado de los estudiantes si acaso: los profesores e investigadores han conseguido ocupar un estatus propio de intocables, como en los mundos de la dominación colonial, y sólo se les reclama para que nos cuenten a los demás nuestros problemas, deficiencias y conflictos. Y el personal de administración, sometido a la doble hegemonía de los sindicatos colaboracionistas y del profesorado, no busca más que su interés particular, niveles salariales y esas cosas… Todo lo reducen a asuntos de financiación.

(…) A los que más se distinguen por sus posturas críticas y militantes contra las políticas del gobierno del PP, cuando les pregunto, me dicen que la universidad española está muerta, que no hay nada que hacer con ella y que lo mejor casi sería cerrarla; pero eso sí, siguen cobrando de ella sin sonrojarse. (…) A mí la verdad me parece peor que una postura cínica y pusilánime: creo que esas actitudes son corresponsables del deterioro de la universidad española. Y abundan.

 

J.M.:

(…) Les diría que pongan sus barbas a remojar. Está en juego el futuro de la libertad de expresión en el espacio europeo; algo que, en un mundo de personas con cultura como es ya el occidental, se mide por la libertad de obtener una educación y cultura a la altura de los desarrollos en las ciencias naturales pero también sociales. Eso que todavía llamamos pensamiento crítico.

(…) ¿Qué por qué esta cruzada contra la CEU? Las razones son tan claras como profundas, telúricas: se trata de cercenar de raíz la posibilidad de una sociedad civil articulada en torno de valores reflexivos y críticos, sean del contenido que sean. Por encima de todo, de lo que aberra la coalición de derechas húngara es de que se produzca la participación de los ciudadanos en la cosa pública, que haya ciudadanía en algún sentido fuerte del término. Se equivocan quienes piensan que la represión empieza por la cultura: se empieza por la educación; y se acaba por la cultura…

(…) Es como si en España hubieran acabado con la Institución Libre antes de que lo hiciera Franco, bajo una democracia; y lo de «bajo» no es una licencia metafórica: como de costumbre, la respuesta de los gerifaltes de la UE se ha limitado a una amonestación sin consecuencias. Europa camina hacia una suerte de democracia fascista, un híbrido entre formas institucionales democráticas y sustratos culturales ajenos a cualquier dimensión cívica y a toda tradición crítica (…).

Lo habéis podido comprobar todos los europeos cuando ha estallado la crisis de los refugiados: Hungría ha estado a la cabeza de la reacción institucional contra la acogida, y al final ha conseguido marcar tendencia (…). Yo no dejo de verlo como un experimento hacia el futuro, una nueva forma de control institucional sobre la libertad de conciencia, hasta ahora indisociable de la de expresión y cada vez más dependiente de la educación superior.

(…) El núcleo del pensamiento es además un integrismo católico que es pariente cercano del que predomina socialmente en España, al que ahora se añade un nuevo fanatismo basado en valores de tipo nacional. (…) ¡Y allí os creéis —o muchos lo hacen— que son los catalanes los que están encarnando esta deriva! Es justo al revés: la cultura ciudadana catalana es menos cosmopolita de lo que parece, pero desde luego bebe mucho más de la tradición republicana que la española; lo que os espera, si de su lucha no resulta un reforzamiento de esta en todo el Estado, es la rancia identidad nacionalista española, tan subalterna en cultura de la virtud cívica, apuntalada por esta crisis territorial. (…) En España hasta ahora ha sido la pluralidad de culturas ciudadanas a escala territorial la que ha impedido las mayorías aplastantes de la derecha que viven otros países del entorno. Contra esa herencia del régimen del 78 va toda esta crisis de Cataluña por el lado del gobierno central: buscar una nueva coalición nacional-españolista que hegemonice el cierre en falso de la crisis del régimen. (…) Orbán no es más que un Rajoy sin oposición interna, ni ideológica ni territorial. El sueño de todo derechista que se precie.

(…) Y mira cómo evoluciona esa trayectoria en Hungría: embarcándose en una cruzada cultural por erradicar las instituciones de la sociedad civil relacionadas con la educación, la cultura crítica y la investigación. Es el paso siguiente: la crítica, fuera de la universidad pública.

(…) Obviamente no hace falta ser un librepensador ni tampoco un liberal para ser contratado en la CEU. (…) Entre los afectados por el cierre está Julián Casanova, uno de los pocos historiadores españoles que ha logrado labrarse un prestigio más allá de los Pirineos, y que desde luego no pasa por ser un intelectual comprado por el capital ni el peón de ninguna ideología (…).

A.C.:

En España nadie relaciona la crisis del mundo académico con la falta de libertad de expresión: no podría encontrar demasiados apoyos un planteamiento que viene a decir que detrás de los recortes lo que hay es un diseño más retorcido y esencial de cercenar la posibilidad del pensamiento crítico. Los académicos asumen que siendo funcionarios están libres tanto de las exigencias del capital privado como del acoso de un gobierno moralizador.

Y además en el caso de la CEU está detrás Soros, un viejo magnate neoliberal de fama mundial. Ese tipo de sponsor aquí no puede tener mucho predicamento.

 

J.M.:

¡Menudos ilusos! Recuérdales que la Institución Libre surgió precisamente como una alternativa frente a las limitaciones a la libertad de cátedra impuestas por un Estado integrista confesional, que no paraba de expandir el funcionariado en la docencia superior. Cuando el viejo liberalismo se cerró sobre sí mismo, los intelectuales críticos necesitaron salir fuera del paraguas estatal para poder respirar libertad. Ahora caminamos hacia lo mismo con el neoliberalismo de base nacional amparado por la UE germano-céntrica.

(…) Eso que dices es justo lo que instituciones como CEU promueven: evitar que los profesionales inunden los medios con sus prejuicios camuflados como si fueran conocimiento experto. La única manera de contener a los demagogos de la ciencia y a los académicos filibusteros es un tejido académico denso y activo que filtre a tiempo a los mediocres que ambicionan una proyección mediática.

(…) A Soros no le persigue Orbán por ser un neoliberal reconvertido al nuevo filantropismo, sino por haber entendido que un polo de crítica ciudadana en la esfera pública es lo que, a la larga, más puede deslegitimar a un gobierno corrupto y autoritario. Piensa que en Hungría no ha habido un 15M, fenómeno que en España ha sacudido la esfera pública de arriba abajo. (…) Pero qué equivocación sería creer que el 15M es duradero por sí solo si no viene acompañado no sólo de nuevas organizaciones y propuestas políticas, sino también de orientaciones y empresas culturales que requieren de inversiones estratégicas de calado.

(…) Y te diré que a mí lo que más me ha hecho entender lo mucho que hay aquí en juego es la solidaridad que ha despertado la lucha de los trabajadores de la CEU: en marzo hubo una manifestación con decenas de miles de participantes. Dirás que para no lograr nada, pero entonces te replicaré que igual que en España después de todo lo que han hecho los ciudadanos movilizados para intentar acabar con el gobierno de Rajoy…

A.C.:

Tienes razón en una cosa: el capital privado sí tiene interés en la enseñanza superior y la investigación, pero cortadas por su patrón: las universidades privadas españolas se buscan así su capitalista de turno que les permita desarrollar un proyecto que no consigue esconder su servidumbre ideológica.

Y me haces pensar en qué habría pasado en España si magnates que se autodefinen de izquierdas como Jaume Roures hubieran invertido una parte de sus beneficios del negocio del fútbol o las televisiones o el cine en la creación de un consorcio de capitalistas interesados en relanzar la docencia y la investigación de calidad: Mediapro University, ¿te imaginas?… Habría sido toda una experiencia.

 

J.M.:

¿Mediapro University? ¡Ah, claro!, por la corporación mediática de Roures… Muy bueno, me encanta. Como broma sintetiza muy bien el agujero negro de la I+D privada en España: si a lo largo de la época de la burbuja, o incluso desde antes, hubiera habido un mínimo consorcio de capitalistas comprometidos con la enseñanza crítica y la investigación, las bases de la cultura política surgida con el 15M no estarían tan amenazadas como lo están. Pero lo que tenéis es un magnate que se dedica a hacer negocios con la nueva sensibilidad surgida del 15M. Nada que objetar, salvo que se trata de inversiones a corto plazo, como las que haría cualquier especulador. Y lo que reclama el sector de la I+D son inversiones a largo plazo…

(…) Me aterra ese doble rasero con el que os movéis allí: ensalzáis a un magnate del fútbol porque sea de izquierdas e invierta su dinero en medios de comunicación aparentemente menos conservadores, pero no os mojáis por una lucha europea por la libertad de docencia que os va a afectar más temprano que tarde (…).

Por el camino, en efecto, perdéis la oportunidad de abrir a discusión cómo incorporar el capital privado a la I+D. Aquí en Corea del Sur domina el capital privado en la I+D, pero el marco institucional de las inversiones es público. Y no les ha salido nada mal la apuesta a la luz de los datos (…), porque siempre han confiado en que el Estado es quien define los intereses a largo plazo del capitalismo coreano. En Europa, con un Estado en retirada, los fines colectivos a largo plazo de la comunidad sólo los puede encarnar la ciudadanía organizada. Y la piedra de toque es la lucha por la integridad de las instituciones que garantizan el pensamiento crítico. Pero nadie quiere tomarse esto en serio en Europa.

(…) Sin duda, un problema añadido en el caso de España es la pésima concepción que se da allí de las relaciones entre capital privado y público. La izquierda asume de antemano que el capital privado hará lo que quiera, decidirá y se impondrá. Y eso es de una miopía y un derrotismo que sólo evidencian la comodidad de quienes viven bien con un sector público como está actualmente (…) ¡Y así se sienten salvaguardas de lo público!: lo público sólo se salvaguarda sometiendo al capital privado a control político, público (…) No les importa comprometer a las generaciones futuras.

Por eso, en vez de seguir dando coba a los pocos empresarios culturales que se declaran de izquierdas, más os valdría abrir un debate público que establezca que la inversión de capital privado en universidades e I+D (a fondo perdido y sin capacidad decisoria) es una obligación que la sociedad reclama a la patronal como parte del nuevo pacto social postcrisis. Y desde ya, mostrar apoyo a experiencias como la de la CEU, y denunciar esa campaña de cierre como el aldabonazo de una caza de brujas dentro y fuera de Hungría.

 

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