LEER BASURITA EN EL VERANEO

Leer basurita en el veraneo

Paco Núñez


Seguro que este veranito ya te ha dicho alguien que va a comer sano, que es lo que pega y lo que toca por imperativo de la grimosa expresión «operación bikini». O que esta es buena época para hacer deporte. ¿Acaso no os han dicho ya de verse en el veranito, ahora que hay más tiempo? A pesar de lo grandioso de todas estas premisas manidas y veraniegas, la mejor de todas posiblemente sea la de instar de forma insistente a amistades y familiares a leer en esta época. Esta es la más divertida de todas, ya que todas nuestras amigas y amigos nos prometen leer pilas de libros que no han tenido tiempo para leer durante el resto del año y que, evidentemente, este verano tampoco leerán.

Probablemente, en tu círculo puedas encontrar a diferentes amantes de la cultura, que te recomendarán de manera encarecida determinadas obras, sin más sello de calidad que su dudosa opinión. Y como para proponer y recomendar libros y pelis de calidad ya están ellas y ellos y algún que otro artículo de Huffington Post o Playground, aquí no se recomienda otra cosa que obras de baja calaña, poca refinación, carencia de gusto y entretenimiento poco probable, es decir, basura. Y es que, la mayor parte de productos culturales que llega a nuestras manos es auténtica basura: televisión manida y que da un poco de repelús; películas aburridas que no entiendes y que no sabes para qué las has visto, más que para dar la chapa en un bar a alguien que no le interesa, o películas que te avergüenzas de haber visto, que no lo confiesas a nadie, pero que realmente son las que te gustan y emocionan; y libros que dejamos a la mitad por soporíferos, pero con los que intentamos engañar y engañarnos diciendo que son insustanciales, superficiales o que no cumplen nuestras expectativas. Todo falsas promesas de la época de la saturación cultural. Ante esto qué mejor solución. Si tenemos muy bajas expectativas y sabemos de antemano que aquello que vamos a consumir es basura, difícilmente nos defraudará. ¿Por qué no evitar caminos y esfuerzos innecesarios e ir a la mierda directamente?

Es por esto que os traigo algunas propuestas para leer en verano, para todos los gustos y públicos:

El varón domado. Esther Vilar. Grijalbo. Buenos Aires. 1971.

Es posible que tus amigos se hagan pasar por aliados (otro roñoso concepto) y que se avergüencen y callen, por fortuna, de algunos de sus pensamientos sobre las mujeres, la sexualidad o el género. Si te hartas de detectar esos machismos que intentan ser velados de manera burda y quieres leer una sobredosis explícita de lecciones sobre la familia y la gran opresión que ha venido sufriendo el hombre, esta obra te ayudará.

Esther Vilar, en este libro de 1971, nos narra de manera detallada las penurias por las que pasaban los hombres en esta época. En una sociedad en la que los hombres han dejado de ser atractivos por ser serviles, estos están sometidos a la mujer que les domina a través de maliciosas artimañas. Vilar encabezó en distintos países la corriente del antifeminismo y era frecuente verla confrontar sus ideas con algunas mujeres feministas que asistían sorprendidas a la exposición de sus argumentos.

Como muestra, un breve fragmento:

«A diferencia de la mujer, el varón es hermoso, porque, a diferencia de la mujer, es un ser espiritual. Eso significa:

Que el hombre tiene curiosidad(quiere saber cómo es el mundo que le rodea, y cómo funciona).

Que piensa(obtiene inferencias de los datos que encuentra).

Que es creador (hace cosas nuevas sobre la base de lo que conoce acerca de lo ya existente).

Que tiene sentimiento (el varón registra lo habitual, pero con los más sutiles matices, en su amplísima escala emocional, extraordinariamente rica de dimensiones. Y, además, crea o descubre nuevos valores emocionales y los hace accesibles a las demás personas mediante sensibles descripciones o ejemplificaciones artísticas)».

 

Inconformistas. Josef Ajram e Isra García. Alienta. Madrid. 2016.

Tal vez, hayas decidido dar un vuelco a tu vida después de las vacaciones, cambiar, retomar tus sueños: emprender. Si lo tuyo es aprender a intentar vender humo, esta es tu obra. El intrépido y tatuado corredor de bolsa y motivador personal, Ajram, nos propone en su último libro publicado algunos sencillos pasos para tomar las riendas de nuestra vida. Consejos sobre cómo crear nuestra propia marca personal, inconcretas estrategias empresariales sobre nada y nociones confusas sobre cómo comunicarnos acompañan en este libro a multitud de frases motivadoras vacías que no quieren decir nada en realidad, y que nos instan a creer en nosotros mismos como si de una cuestión de fé mística se tratara. La lectura atenta y el seguimiento preciso de las indicaciones que se ofrecen en este libro para crear nuestra empresa nos asegurarán estar hasta el cuello de deudas y al borde de la depresión en un par de años, coaching en estado puro.

 

La profesión de policía. Manuel Martín. CIS. Madrid. 1990.

Si lo tuyo es el sector público, este es tu libro para el verano. Para esos que habéis empezado a preparar las oposiciones para policía o tengáis idea de hacerlo en septiembre, este libro os encantará. Podéis disfrutarlo en esos ratitos después de practicar las difíciles pruebas de ortografía, o cuando os canséis de estudiar el temario de los derechos humanos, que sabemos que es de lo más aburrido.

Para aquellas y aquellos que nos encanta ver a gente sobremotivada, este libro también es recomendable. El autor nos cuenta algunas nociones del cuerpo y la historia de la policía, asimismo, incluye una exaltación de los valores a los que deberán estar sujetas los futuros agentes que da un poco de vergüencita.

Tal vez lo mejor del libro, y con lo que seguro que te echarás unas risas con tus amistades, sea el glosario del final. Una especie de diccionario en el que se incluye jerga que es más fácil oír en películas que entre delincuentes marginales y conceptos técnicos bochornosamente obvios.

 

Falcó. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara. Madrid. 2016.

Entre estas propuestas no podía faltar la de Pérez-Reverte, nuestro académico de la lengua más gallardo. O al menos, así le gustaría que le recordaran. La novela de Pérez-Reverte no deja de ser entretenida, siempre y cuando, tengas una gran tolerancia con los personajes de novela negra arrogantes y manidos que, en el caso de los hombres, parece que desayunen un combinado de whisky con testosterona y, en el caso de las mujeres, puede considerarse un hito que tengan voluntad y consciencia. Todos sus personajes ya aparecieron en sus novelas históricas anteriores, aunque con otro nombre. En esta ocasión, lo que les diferencia es que el protagonista fuma cigarrillos. Lo que sí repite es que las mujeres siguen teniendo ese papel pasivo de anteriores obras y que sus cuerpos sean calificados más pronto que tarde en la narración. Como era de esperar, su visión sobre los años treinta, no es más que una reiteración del «guerra entre hermanos» y el «había buenos y malos en ambos bandos», es decir, una versión histórica del «ni de izquierda, ni de derechas», pero realmente de derechas al que nos tiene acostumbrados.

No olvidéis recomendar a vuestro entorno la basura.

La basura está infravalorada.

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