LAS KARDASHIANS, LOS NADAS Y LA LÓGICA PROPOSICIONAL

Las Kardashians, los nadas y la lógica proposicional

Manuel Jiménez Pérez


En la vida de quien acabas de empezar a leer hoy es miércoles, son las once y media de la noche y acaba de terminar un capítulo de Keeping Up With the Kardashians mientras cenaba unos fideos chinos de marca blanca. Llegué a mi casa hace un par de horas de la Universidad donde trabajo después de estar allí toda la jornada, y te prometo que lo mejor de mi día han sido los cuarenta minutos largos que he pasado viendo cómo Kim, que estaba embarazada, decide volar desde Los Ángeles a París exclusivamente para comerse un trozo de la tarta de queso del Hotel Costes.

Si eres una persona fan de las Kardashians, ahora mismo estarás pensando que te encantó ese capítulo. Si no lo eres, es posible que un cúmulo de reproches e insultos vengan a tu mente. Voy a intentar adivinar, responder y rebatir uno de los reproches más comunes, porque para todos no me llega el artículo. El melón de los insultos mejor lo dejamos cerrado que está aún muy verde.

Coincidiendo con lo que decía la amazing youtuber Ter, lo que más leo y escucho como argumento de crítica a Keeping Up With the Kardashians (de aquí en adelante, KUWTK) es aquello de que «las Kardashians no hacen nada, no sé cómo te pueden gustar». Yo estudié para ser maestro de primaria y tiendo siempre a reducir los conceptos complejos a sus componentes más simples para que sean fáciles de entender, así que haré lo mismo con el reproche.

Lo primero y más básico es repensar qué significa «no hacer nada». Si te fijas, no y nada conforman una excepción en castellano a la doble negación, pero si la ignoramos y seguimos y estrictamente las reglas de la lógica proposicional, querría decir «hacer algo». Y esto, para mí, hace visible el sinsentido de la expresión «no hacer nada», ya que es absolutamente imposible no hacer nada. Estar tumbada en la cama, respirar, observar al techo, dormir, mirar al ordenador fingiendo que trabajas (pero en realidad estás viendo vídeos de comida) es hacer algo. Ahora intenta imaginar una situación en la que «hagas nada», y, si llegas a encontrar alguna, por favor escríbeme un mail que me retractaré de mis palabras en este artículo y te mandaré una carta con un besito.

Y si no tiene sentido, ¿por qué se usa? O, mejor aún, ¿qué determina que nos permitamos llamar a algunas acciones «nada» y a otras «algo»? Seguro que mientras haces running no piensas que en ese momento estás «haciendo nada».

La explicación que yo le encuentro, o «mi pedrá», como dicen en Granada, es cómo entendemos la vida según el sistema económico, social y cultural en el que nos desarrollamos: el capitalismo. En nuestro sistema el centro es el capital, quedando la vida y todo lo relacionado con ella subordinado a un medio para favorecer al capital. De esta forma, la mayoría de las veces, lo que sea productivo y beneficioso para el capital será «hacer algo»: estudiar para un examen, prepararse unas oposiciones, trabajar en una cadena de supermercados, jugar al tenis para mantener tu organismo-mecanismo en buen estado para producir, consumir, leer un libro importante para ser un señor culto, etc. Sin embargo, a lo que llamamos «hacer nada» es aquello que poco produce, que poco consume, pero que a la vida le sienta bien: descansar, dormir, observar, desconectar, disfrutar, reírse, acariciar, abrazar, besar…

Entonces, puede que te preguntes, ¿qué hacen las Kardashians? Pues de todo, hija, ellas hacen de todo. La gran parte de su vida puede meterse en el grupo de lo que socialmente se entiende como «hacer algo», como trabajar de modelo, hacer deporte, consumir (mucho), llevar adelante sus TROPECIENTAS EMPRESAS y proyectos. Pero también hacen muchos nadas, como discutir entre ellas, ver la tele, dormir, estar tiradas en el sofá, reírse, quedar con amigas, tener relaciones afectivo-sexuales, invertir tiempo en cuidarse las unas a las otras…

Y ahora, volviendo al reproche (que sé que pensabas que se me había olvidado la segunda parte), ¿qué me quieren expresar cuando me dicen: «no sé cómo te pueden gustar»?

Claro, se refieren a mí, y es probable que tú no me conozcas. Yo, en teoría, soy uno de «los listos», de los que van a la Universidad y quieren abolir la telebasura y todo lo que no sean documentales. Yo soy uno de esos que en el instituto eran estudiantes que sacaban todo diez, que en la carrera siguió y que en el máster también, que tiene hechos mil cursos y trabajo a la vez. Yo soy uno de esos que hasta hace poco hacía muchos algos y me sentía muy mal cuando percibía que estaba haciendo nadas. Porque, claro, siempre oí que cada minuto cuenta, así que llenar todo mi tiempo de algos era mi responsabilidad para ser alguien, para no decepcionar, para producir. Porque, si en algún momento en mi vida no conseguía llegar a una meta que me había propuesto, el único responsable era yo por haber estado haciendo algún nada en vez de algún algo, y eso pesa, querida persona lectora.

Es posible que después de contarte mi película tú ahora pienses que cómo es que acabo de terminar de ver un capítulo de KUWTK, y es que mi solución fue conocer a amigas que disfrutaban de los nadas como un elemento más de la vida, combinándolos con los algos de forma equilibrada y contribuyendo a que su vida (y la mía) fuese más relajada, más vivible, más feliz.

Así que, para mí, ver a Kim viajando a París a comerse una tarta es un nada valiosísimo que necesito para desconectar de mi realidad. Es un nada que me sirve para relajarme, para tener temas de conversación frívolos , para sentarme en el sofá y disfrutar de mi ocio perezoso. Para mí es una forma de revelarme, a una manera bastante light (soy consciente) ante el sistema capitalista que me obliga a estar produciendo y consumiendo, que no viviendo, casi la mitad de las horas de mi existencia.

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