RESEÑA: LA MOVIDA MODERNOSA

Reseña: La Movida Modernosa. Crónica de una imbecilidad política, de José Luis Moreno-Ruiz

La Felguera Editores / Beat Generation Libros. Madrid, 2016

Pablo Gastaldi


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A quienes nos gusta odiar y despotricar sabemos que no hay mejor ataque que el que se dirige contra algo que se conoce muy bien porque se ha formado parte (¡qué gustazo poner a caldo a los excompañeros!). José Luis Moreno-Ruiz nos transporta al epicentro de la Movida madrileña a través del testimonio de alguien que lo vivió, lo sufrió, lo odió, lo combatió y se lo pasó como un enano.

La narración tiene el formato ideal para contar el cuento de la Movida. Independiente de instituciones y de sus cabezas más visibles (a las que se cepilla dulcemente), es una mezcla entre primera persona de reportero empotrado en el frente de guerra, perfiles de los protagonistas de la farándula, algún análisis de fondo, pausitas con las que evadirse, menciones de personajes de la época a diestro y siniestro y un pequeño itinerario de lo que, en cada campo, se salva del disparate general que describe, fiel a la idea de que, en este tipo de acontecimientos, lo más interesante suele darse en los márgenes.

Todo ello bien empapado de un sentido del humor que le estará haciendo multimillonario en enemigos pero le hará ganar admiradores incondicionales, aunque a veces se empañe con un estilo golfo que parece anclado en aquella época —hace más de treinta años— cuando fardar de una posición que permite follarse a un montón de chicas y señalar lo maricones que son los maricones tenía un grado de aceptación mayor.

El periplo arranca con la lucha desde la trinchera de la Radio 3 de los ochenta y termina con la Familia Real de Mónaco asumiendo en 2008 los valores iconoclastas de la Movida, pasando por todo tipo de tugurios madrileños desde la Malasaña salvaje a los lavabos del Hotel Palace. Mediocridad, niños bien portándose mal, banqueros rompiéndose la camisa en tablaos flamencos, artistillas hasta las cejas de farlopa, SIDA para ricos y SIDA para pobres. Subvenciones millonarias auspiciadas por los gobiernos socialistas para que la cultura no ponga en riesgo el mayor tesoro del momento: la estabilidad forjada al calor de la Transición. Una producción cultural que enfatizaba un ideal de liberación despreocupado (pero muy vistoso): «Si en los 70 cualquier ciudadano con un mínimo de conciencia de la realidad (…) buscaba en ocasiones con feliz ingenuidad otras manifestaciones, incluso musicales, con las que aliviarse el discurrir de los días de plomo del franquismo […], en los 80, por el contrario, se le puso a la caspa nacional un poco de purpurina»[i].

Además de ser un libro valiente y ofrecer una buena ración de historia condensada, transmite una profunda congoja de que alguien reclame (hoy que parece que hay sangre fresca dentro o cerca de los palacios de gobierno) su derecho a esnifarse la ilusión colectiva de transformación —si no lo han hecho ya—, a trepar en la escala de gin-tonics, a echarse un champagne por la cabeza y transformar el deseo de cambio social en vertederos de sonrisas. Miedo a que alguien reclame su derecho a que la historia se repita con nuevos protagonistas y que, a cambio, nos vomiten alguna baratija modernosa.

MORENO-RUIZ, J.L. (2016), La Movida Modernosa. Crónica de una imbecilidad política, Madrid, La Felguera Editores. 216 páginas. 16 euros.

 


[i] MORENO-RUIZ, J.L. (2016), La Movida Modernosa. Crónica de una imbecilidad política, Madrid, La Felguera Editores, pp. 133-134.

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