JUEGO DE MANOS PRESENTA: 10 PELÍCULAS SOBRE «TRANSPORTES»

Juego de manos presenta

10 películas de «transportes»


El cine es movimiento y por eso qué mejor que llenarlo de otras cosas móviles. Eso debieron de pensar los primeros artistas de este medio y se decidieron a petarlo de coches, caballos, persecuciones y demás cosas rápidas y peligrosas. Luego ya vendría Haneke y los intensitos pero, que no te engañen si no hay coches que vuelcan o puñetazos que suenan a hueco, no es una buena película. Como sabemos que es complicado y como nuestra intención es siempre a favor de obra, tenemos el gustazo de presentarte un mes más ¡Nuestras diez películas sobre!

 

Trenes rigurosamente vigilados (1966), de Jirí Menzel

El mes pasado ya trajimos un peli checa y muy normal no era. Como somos personas de costumbres, en marzo volvemos con otro film checoslovaco ―sólo la palabra justifica su presencia― y resulta que, ¡sorpresa!, tampoco es muy normal: ni trenes, ni vigilados, lo que le preocupa a Milosek es otra cosa muy diferente que no te pensamos decir.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Papá está en viaje de negocios (1985), de Emir Kusturica

Todo el mundo miente de vez en cuando. Asumimos que es cómodo y, bueno, nos dejamos llevar. En una jerarquía de la mentira, los niños son una porción privilegiada, el ratón Pérez, el cielo de los perros o tu padre no está en un campo de reeducación política sino de viaje de negocios son sólo algunas de las trolas que les meten ―por si no te habías dado cuenta esta peli va de lo último―.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

El diablo sobre ruedas (1971), de Steven Spielberg

De esto que el típico pique con otro coche que te adelanta se convierte en el camión cisterna que me quiso matar durante ochocientos kilómetros de desiertos de la América profunda. Agobio, sudor y conductores coléricos se dan de la mano en este film, originariamente pensado para televisión, de un Steven Spielberg pre tiburones y marcianos de plexiglás.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

El ferroviario (Il ferroviere) (1953), de Pietro Germi

El protagonista de esta peli, que también es interpretado por Pietro Germi, no cae nada bien: abusivo, alcohólico y maltratador, trabaja como maquinista. Hasta que un día y debido a un incidente poco claro se ve acusado de un accidente ferroviario. Los mass media no eran lo que son ahora pero ¡ya se les daba bien criminalizar con pocos datos y tener poca moral!

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Noche en la tierra (1991), de Jim Jarmusch

¡Los pesetos, nuestros entrañables amigos! El imaginario urbano ha desarrollado miles de historias sobre ellos y muy pocas buenas. Pero en un mundo tan carente de aventuras como el de una ciudad occidental del siglo XXI pocas experiencias hay más cercanas a dirigirse al fin de la noche ―o al corazón de las tinieblas, para el caso sólo me estoy haciendo el listo― que coger un teki.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

El salario del miedo (1953), de Henri Georges Clouzot

Siguiendo con las profesionales del volante tenemos a los transportistas. Pero no de muebles o de leche, lo que tiene que llevar estos camioneros por una dudosa carretera amazónica es nitroglicerina para apagar el incendio en una explotación petrolífera. El tacómetro es lo que menos te importa cuando detrás de la nuca llevas una carga capaz de reducirte a nada y si tus compañeros no te caen muy bien, digamos que el ambiente de trabajo es más bien tenso.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Muerte de un ciclista (1955), de Juan Antonio Bardén

La ausencia de carriles bici en la España de los cincuenta y las distracciones al volante son dos maneras muy malas de describir esta película de Bardén. Homicidio involuntario y ocultación se acercan más a lo que es en realidad este peliculón de un noir español que, sin duda, no se desarrolló lo suficiente.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

El sabor de las cerezas (1997), de Abbas Kiarostami

Las películas sobre el suicidio es mejor no verlas en domingo. Un señor de mediana edad decide poner fin a todo, pero como es de naturaleza un poco indecisa no se da un baño con su secador de pelo ―la película hubiera durado cinco minutos― sino que se dedica a recorrer Irán buscando un lugar y una manera mientras hace autostop y pregunta a los conductores sobre su caso particular. ―Hay blablacares a Gandía más agobiantes―.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Mercedes mon amour (1992), de Tunç Okan

La historia de alquilarse un Mercedes en Alemania para volver al pueblo como un Dios ―aunque sea de mentira― es vieja y al parecer no solo española. Un inmigrante turco en Alemania decide volverse a su aldea a ver a su familia a bordo de su posesión más preciada: un Mercedes color crema. Muchos nervios y carreteras sin asfaltar de anatolia no hacen de su viaje un viaje de placer.

[Ver información en IMDb]

 

 

El ladrón de bicicletas (1948), de Vittorio De Sica

¡Tenía que estar! Porque es un peliculote y porque trata de dos cosas que nos gustan más que levantarnos tarde: las bicicletas y robar. Película triste y desoladora donde las haya: un hombre necesita una bicicleta y no la tiene, no parece gran cosa pero os aseguro que lo es.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Tráfico (1971), de Jacques Tati

Un trayecto de quinientos dos kilómetros de París a Ámsterdam no parece dar para muchas historias, pero si el que va a al volante de un Renault 4 ultra y locamente modificado es Monsieur Hulot todas las desgracias malentendidos y disparates que puedas imaginar son pocos para lo que realmente da de sí.

[Ver información en FilmAffinity]

 

 

Leave a Comment