HÉROES SIN MEDALLA (IV/V): CUANDO LAS BOMBAS SUENAN LEJANAS

Héroes sin medalla (IV/V): cuando las bombas suenan lejanas

Disponibles las partes I, II y III de «Héroes sin medalla»

Diego Rodríguez Veiga


El periodismo de guerra ha sido tema de películas, libros, documentales, premios, exposiciones de fotografía y vocaciones en las aulas de las facultades de periodismo. Pero lejos de esa idea romántica del que empuña una cámara o un bolígrafo en busca de la verdad, las muertes son reales, los secuestros son reales, la escasez de medios, la precariedad; todo ello es real. Kapuscinski definió la profesión como «dura, peligrosa y a veces trágica».


Foto: Fran Antón
Foto: Fran Antón

«A la sociedad española le importa un carajo el periodismo, si no, no estaríamos así», espeta Alejandro Carra desde la redacción del ABC. Lejos del periodismo de guerra, el periodismo en general está pasando por una mala etapa. Por un lado, los medios de comunicación españoles han sufrido la crisis económica del país igual que la mayoría de las empresas. Pero por otro lado, el modelo de internet ha llevado a que la gente compre menos periódicos porque pueden leer los contenidos en la web, algo que ha provocado la caída de publicidad, ingresos, y ha empujado a los periódicos a depender de factores externos y, por ende, perder sus capacidades e independencia. «Esto es una pelea por ver quién se despeña a menor velocidad. Comprad periódicos, que nos vais a echar de menos, nos vais a echar de menos», advierte Carra.

Aunque el paro entre los periodistas ha bajado, el informe de 2015 de la Asociación de la Prensa de Madrid mostraba que el treinta por ciento de los periodistas lleva más de tres años en paro y que las condiciones de trabajo se han deteriorado. Además, el informe también indicaba que casi uno de cada tres periodistas trabajaba por su cuenta y no contratado en un medio de comunicación, y que, de esa cifra, el 72,2 por ciento se habían visto forzados a ser autónomos por las circunstancias.

Las secciones de deportes y de nacional quizás sean las menos afectadas ya que siguen generando una ebullición informativa notable. Pero para mandar a alguien a informar desde el extranjero se necesitan unos gastos como la estancia, un conductor, un traductor, un fixer que te informe, los gastos de estar ahí, y un largo etcétera que en caso de que sea para cubrir un conflicto puede encarecer el viaje porque hace falta un chaleco antibalas o un seguro de vida que no resulta barato.

«Hace diez años, yo para un viaje de quince días no salía con menos de cuatro o cinco mil dólares para ir pagando esto y aquello y hacer una información. Esto internet no se lo puede permitir», dice Carra. «Luego me dicen que no hago buena información. Yo la hago de puta madre para los medios que tengo, porque comparado con los recursos que he tenido y los que tengo ahora y que además no se note en el texto… Con los medios que tenemos el texto tendría que ser hecho a base de cromos del Coyote y textos fotocopiados… Vamos, estamos haciendo una información acojonante», añade.

Pero desde luego sí que ha afectado a la calidad de la información internacional. Debido a la escasez de medios y a la situación económica, los periódicos ya no mandan a tanta gente y la mayoría de información se hace en redacciones, entre papeles, cogiendo información de agencias, haciendo una mezcla y publicándolo; como si fuera una receta exprés que calientas en treinta segundos y no se parece en nada al sabroso plato que te prometía el envase.

También muchos periodistas protestan que la información es menos exhaustiva, recalcan una falta de contextualización. Por un lado puede ser porque este recorte de presupuestos lleve a que el periodista esté en el terreno cinco días en vez de dos semanas para hacer un reportaje, pero también porque en internet parece que se ha ido impulsando la idea de mucha información y rápida, sin analizar. Y todo apunta a que de momento la tendencia general no va a cambiar, porque, como sugiere Gervasio Sánchez en un artículo titulado «Gripe, mentiras y juegos de vídeo», los medios de comunicación cada vez son más empresa que medio y contextualizar cada vez sale más caro.

Este texto es parte del reportaje «Héroes sin Medalla» de Diego Rodríguez Veiga, que publicaremos por entregas semanales. Se puede consultar completo aquí Héroes Sin Medalla – Diego Rodríguez

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