ESTUDIO MONOGRÁFICO Y ADÁTICO DE AQUELLO QUE ME INTERESA. UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA

Estudio monográfico y adático de aquello que me interesa. Una revisión sistemática


 

 «Me lo pienso inventar todo»

Anónimo Sánchez

Autores

Yo et alii. Ciudad de Scoondinävo. 2014.

Abstract

En el estudio de la cuestión nos encontramos con un rumor que va en aumento acerca de un ingente número de referencias carentes de bibliografía o datos contrastados dentro de las universidades españolas.

Objetivos

Demostrar la veracidad de los conocimientos del profesorado universitario y su capacidad de enseñar datos verídicos, así como su capacidad de síntesis y caligrafía.

Método

Se realiza un estudio epidemiológico en el que se estudian dos grupos de pacientes. Se estudia el riesgo relativo (RR) de incurrir en falacias según la procedencia del paciente. Se seleccionan un total de 246 individuos, 90 de los cuales son profesores universitarios de Medicina; 80 profesores universitarios de Filosofía y 76 profesores universitarios de la facultad de Periodismo. Se dividen en dos grupos aleatoriamente, de 123 individuos respectivamente. Se procede a la recogida de datos mediante un enfoque doble ciego. Se realiza un estudio de cohortes prospectivo.

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Desarrollo

En nuestro ensayo se propone la realización de un trabajo de tema libre, para lo cual se reparten 20 folios en blanco y se facilita la consulta en varias bases de datos y bibliotecas. Se da un periodo de un mes, finalizado el cual se procederá al análisis de los trabajos.

Los resultados demuestran que los profesores provenientes de las facultades de Medicina incurrieron mucho más en citaciones sin base y en frases lapidarias, mientras que los profesores de las facultades de Filosofía también incurrían, aunque sin saberlo (al no tener un dato contrastable en el que basarse), alegando que no eran quienes para fiarse de lo que veían y, en general, de ninguno de sus sentidos. Como anécdota cabe destacar que uno de dichos profesores de la facultad de Filosofía tuvo que ser eliminado del estudio cuando se levantó gritando acaloradamente: «Cogito ergo sum», mientras que agarraba todos los zumos que encontraba a su paso. Los zumos eran la merienda de su grupo en el ensayo, hubo varios shocks hipoglucémicos por no merendar y hubo que retrasar la prueba un día.

Por su parte, los profesores de la facultad de Periodismo juraron que todos sus datos eran ciertos, pero se negaron a revelar las fuentes. Se procedió a excluirlos del ensayo debido a la falta de credibilidad, considerando que era un gran sesgo.

Cuando finalmente se pudo comenzar a realizar el ensayo quedaban 169 participantes. Se decidió que tener números pares era más bonito y se eliminó a otro participante (esta vez profesor de Medicina). Quedaron finalmente 168 participantes, que se dividieron aleatoriamente en dos grupos de 84 personas. Hubo gran revuelo y varias reyertas, no sólo verbales, sino algunas con objetos arrojadizos (ninguno llegó a las manos) entre los integrantes de cada grupo que, aunque desconocían su distinta procedencia, encontraban abismos comunicativos y puentes insalvables entre sus ideas.

Se realizaron nuevamente dos grupos: uno integrado por los profesores de Filosofía (75 individuos), que fue llamado grupo A; y otro por los profesores de Medicina (89 individuos), llamado grupo B. Dicha separación creó mayor revuelo del ya acontecido. En el grupo A llegaron a posturas irreconciliables acerca de la naturaleza del ser, mientras que el grupo B sufrió una paulatina disgregación en pequeñas subsecciones, que a su vez se dividían en pequeñas subsecciones. La división fue tal que algunos individuos llegaron a dividirse ellos mismos en pequeñas vertientes distintas de la subsección parcial de la subsección principal de la que formaban parte. Lo dejaron todo por escrito. Hubo varias amputaciones. Hubo varias bajas. Hubo que llamar al servicio de limpieza.

Se decidió continuar con la prueba. En esta ocasión no se hizo recuento de individuos, no se dividió en grupos. Era Semana Santa. Hubo quejas porque varios ya habían pagado los billetes del crucero de singles a las Bahamas. Dos no querían perderse las procesiones de Cuenca. Uno se acordó en voz alta que hacía casi un mes que no iba a dar clase y que se había olvidado de avisar a los alumnos. Se creó una asamblea extraordinaria y por amplísima mayoría se decidió «que ese tema se la repampinflaba enormemente a todos». Se decidió que se atrasara el ensayo hasta nuevo aviso.

Una vez hubieron abandonado todos el recinto se evaluó el historial de búsqueda de los ordenadores a disposición de los participantes. El motor de búsqueda más buscado fue «cómo citar en Vancouver».

Conclusión

No hay conclusión posible.

 

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