EL FANTASMA DE FACEBOOK

El fantasma de Facebook

Tú eres el fantasma

Miguel Bravo Candela


Estás de fiesta, vas absurdamente borracho y alguien saca un móvil. Es un Samsung Galaxy s5, no un ladrillo de allá los 2000, por lo que sabes que se te va a ver la cara de mierda que llevas. Entonces, en un alarde de rapidez con el que sólo un millenial podría actuar, te recompones y sacas una sonrisa que ni DiCaprio. Eres el payaso del grupo, cenas con tu familia, tu hermana saca una foto y pones esa cara horrible con la que haces reír a tu tía y por la que tus padres siguen sin tener fotos de familia en el salón. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no sales con cara de mierda cuando vas de fiesta? ¿Por qué no te haces una foto buena para tu familia? Simplemente porque existe Facebook (y otras movidas, pero nos centraremos en Facebook).

Facebook es ya toda una institución social. Es otro canal de comunicación social que nos es imprescindible. Además, esto tiene una vuelta de tuerca interesante: no sólo es que tú te comuniques sino que otras personas cuelgan fotos tuyas que ayudan al resto a entender quién eres tú (se adelantan a tu comunicación). Además en Facebook formas una comunidad que supera habitualmente los cientos de personas, entre ellas personas que ni siquiera te conocen, o no te conocen bien.

Eres un adolescente, entras en Facebook, te haces amigos de todo dios. Generas así un sistema de comunicación con esas personas. Cuelgas algo (un meme, una foto, una canción, un fragmento de El Alquimista de Coelho…) y las personas reaccionan a ello. Ahí está la primera interacción. ¿Esto qué implica? Que a partir de ahí empezarás a ver fantasmas. No fantasmas en un sentido cutre como Casper o los padres de Harry Potter. Fantasmas como «reminiscencia del pasado». Cosas que has hecho en el pasado vuelven a tu presente continuamente.

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Cuando actualmente te haces una foto, posas. Te preparas, más o menos, siguiendo una imagen mental de lo que quieres mostrar al resto de entes que pueden acceder a tu perfil en Facebook. Esta imagen mental, ¿cómo la formamos? La sociología para abordar esta pregunta nos aporta ciertas claves como la reflexividad, la clausura operacional o el Teorema de Thomas.

Una de las ideas que nos aporta el concepto de reflexividad es simplemente entender que nosotros nos formamos una imagen previa de la acción que vamos a realizar y luego actuamos. Posteriormente la realidad y el resto de personas actúan como respuesta a nuestra acción, por lo que nosotros volvemos a cambiar y actuar, siendo así un bucle con el que generamos la realidad social (conjuntamente con otros procesos). El Teorema de Thomas nos dice que efectivamente tenderemos a actuar en consecuencia de cómo hemos definido la situación en la que nos encontramos. Si tenemos una concepción de la realidad determinada, de esa concepción surgen una serie de consecuencias que se harán realidad. La clausura operacional pone la guinda al pastel explicativo. En un sistema las acciones se influencian unas a otras, lo que produces depende de la producción anterior. Esto diferencia al sistema comunicacional de otro cualquiera. Y además se fomenta ese sentimiento de identificación grupal que es necesario para el individuo.

Al postear algo en Facebook creas un mensaje que el resto de personas que tienes agregadas en Facebook entienden. Actúan entonces en consecuencia y esto te condiciona para tus próximas publicaciones. Porque has creado un sentido compartido que para romperlo tienes que pasar por una serie de situaciones que por rutina prefieres evitar.

Por eso ves fantasmas cuando estás de fiesta. Porque si sales mal en una foto estando de fiesta (y nunca sueles aparecer así) la gente se reirá de ti de una forma que puede llegarte a ser incómoda; o te preguntarán si estás bien, te dirán que el alcohol no es solución a tus problemas, en fin, no entenderán tu mensaje. Si sales bien con tu familia te dirán que has madurado, aunque sigas siendo el mismo idiota. Si te vas de vacaciones y no publicas ni una foto pensarán que no te ha gustado el viaje.

Al final el fantasma eres tú mismo, esa imagen que has creado de ti, que tienes que perpetuar en cierto modo para que tus relaciones tengan sentido. Estamos condicionados por el proceso social cada vez que pensamos qué vamos a publicar en Facebook. Estamos condicionados socialmente a aparecer en las fotos con una pose que refleje nuestra personalidad online. Que estemos condicionados no lo digo en un sentido catastrofista. No es que la sociedad sea una mierda y seamos robots imbricados en una eterna cadena de producción por publicar en redes sociales. Es simplemente que el ser humano no es racional al cien por cien y que debemos crear puntos de apoyo para vivir nuestra vida con cierta estabilidad.

El fantasma de Facebook te persigue y no por ello eres un yonqui de las redes sociales. El fantasma de Facebook te persigue y te jodes, que para eso vives en sociedad.

 

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