EL AMOR TIENE UN GUSTO AMARGO

El amor tiene un gusto amargo

Reseñamos la obra La mujer de Fearon. La nueva Salomé en cartel en la Nave 73.

Sara Sánchez-Molina

Fotos: Nave 73


Manuela (Virginia de la Cruz) y Luca (Ignacio Jiménez) se han dado a los placeres mundanos: drogas, sexo y alcohol. Llevan varios días de bacanal. Mientras el público ocupa las butacas, ellos, ajenos, prosiguen con su fiesta. Suena la música compuesta exclusivamente para la obra.

Un escenario casi vacío. Una cama. Unos cajones de madera y un trozo de tela roja. La luna.

Manuela y Luca son dos jóvenes que se han conocido una noche de fiesta, se han gustado y han acabado la noche juntos. Pasan los días y no salen de la casa. Como un juego entre ambos, llega Salomé a escena. Salomé es el alter ego de Manuela. Poco a poco, sabremos que Luca a veces es Jokanaán —el profeta San Juan Bautista— y a veces Herodes.

El juego de Manuela despierta a Salomé y también sus más profundos miedos e inseguridades. Manuela es una bailarina frustrada que ha dejado de bailar. Luca, al igual que Herodes a Salomé, le pide que baile para él. Ella es incapaz de bailar delante de él, pues el baile suscita en ella una profunda ansiedad y angustia.

No sólo Manuela y Luca son los protagonistas de la obra, la música y la danza son elementos conductores de lo que está ocurriendo en escena. Música en directo con Mario Rebollo en los teclados. La música y la danza nos guían en el laberinto de emociones que Luca y Manuela han creado en esa habitación. Especialmente, por los sentimientos de ella.

La mujer de Fearon. La nueva Salomé es una obra teatral dirigida por María Bigeriego, cuyo texto es una adaptación de la Salomé, de Oscar Wilde y de la novela El hombre que se enamoró de la Luna, de Tom Spanbauer. Pero ¿por qué es Manuela la nueva Salomé?  En la obra de Oscar Wilde, Salomé se presenta como una muchacha asqueada por las constantes miradas de su padrastro, el rey Herodes, que le pide insistentemente que baile para él. Además, Salomé se enamora de Jokanaán, pero este rechaza su amor. Herodes insiste para que Salomé baile para él «baila para mí, Salomé, te lo ruego. Si danzas para mí, puedes pedirme lo que quieras, y yo te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino». Salomé pide la cabeza de Jokanaán.

Pero ¿qué le ofrece Luca a Manuela a cambio de que baile para él? ¿Amor? Un amor fruto del frenesí de unas noches locas que Manuela no parece ver tan claro. ¿Y qué pide Manuela? «el corazón de Jokanaán».

La mujer de Fearon. La nueva Salomé es, en definitiva, la historia de una pareja que trata de entenderse, de expresar sus sentimientos y de construir algo juntos, pero no sabe muy bien cómo. No obstante, el foco está en Manuela quien se mueve entre la locura y la cordura. La ansiedad que le produce el pasado y la ata al presente. Luca no ha venido a salvarla, más bien consigue traerla al presente junto a su miedo y a su ansiedad. Pero, a su vez, Luca intenta persuadirla de que abandone su refugio y vaya con él —¿el amor como salvación?—, sin embargo, la personalidad de Manuela es un laberinto difícil de transitar. Más aún, cuando Luca se dirige a ella con palabras acres como hiciera Jokanaán al referise a Salomé: «mentirosa, hija de Sodoma».

Al final, el abandono. Salomé, rechazada por Jokanaán, ejerce su venganza cortándole la cabeza y bailando con ella. A Manuela sólo le queda la luna y un baile.

La mujer de Fearon. La nueva Salomé es una obra de teatro cargada de simbolismo, donde lo real y lo imaginario se mezclan y se funden entre las sábanas, la música y el baile. Se puede ver todos los jueves de diciembre en la Nave 73.

 

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