UN MAPA PARA SABER QUÉ TE MOLA

Un mapa para saber qué te mola


No es lo mismo desear en una aldea gallega del siglo XIX que en el baño de un AVE Madrid-Barcelona. Somos firmes defensores de que los ejes cardinales del deseo han cambiado radicalmente en el mundo global y que, lejos de reestabilizarse, internet ha conseguido quebrar y atrofiar nuestras glándulas productoras de deseo.

Nos metimos en este tema para entender qué nos mola. No queríamos usar palabras difíciles ni analizar lo prohibido, lo oculto y lo íntimo. ¿Y por qué hablar de deseo si ni siquiera queremos hacerlo? Pues ya tenemos la primera: nos mola la autodestrucción y el masoquismo.

Por un lado está lo de siempre, lo que queda de lo que ya estaba. La Iglesia y la moral, la publicidad y el consumo, el porno y la carne, salir del armario y meterte en un cajón. Hay cosas que parecen sobrevivir a cualquier terremoto.

Por el otro, nosotros y nosotras. No sabemos desear. Lo hacemos como bestias. Nos movemos a golpe de deseo desmedido. Nadie nos ha enseñado, ¿a quién le enseñan? Nos condicionan, en todo caso, o lo intentan. Pero algo nos dice que en el tiempo de los youtubers el deseo ha cambiado sustancialmente con respecto a otras generaciones de ávidos deseantes. Lejos de liberarnos, nuestra hiperactividad multitarea ha conseguido multiplicar nuestros armarios, encerrarnos y esconder la llave en el siguiente enlace, ese que has abierto pero que no te vas a leer.

Nuestra relación con la comida es de constante frustración, medida en una escala de (poca) semejanza con los manjares presentados en páginas como Tasty o FoodPorn, que bajo exuberantes apariencias de queso derretido y baños en chocolate caliente esconden suculentos platos de caca y calorías. Quienes se cuidan un poco más se miran las videorrecetas de populares show-cocineros, y la frustración es la misma a la hora de comparar los resultados, que mostramos insistentemente en Instagram. No es culpa nuestra tampoco, comprando verduras de plástico y pollos criogénicos nunca vas a comer nada que no sepa a cartón. Que tus papilas gustativas te engañen y te creen la ilusión de sabores ficticios es otra cosa.

¿El deseo sexual? Deseamos poco, follamos mal y nos excitamos peor. Ni siquiera somos más sucios que nuestros padres. No somos capaces de hacer nada que no hayan inventado ellos o sus amigos más salidillos. Peor aún: nuestras fantasías más salvajes ya corrían (más) libres por los lupanares de Pompeya. Somos más de posts en Facebook y de apps de comida a domicilio que de cunnilingus bien hechos. Hay excepciones, claro, pero no es tu caso. En realidad, el único motivo por el que nos acostamos con desconocidos es porque nos mola la tristeza postcoitum (engancha más que la metadona).

¿Qué deseamos, entonces? Somos seres hiperestimulados con nuestra capacidad de desear cauterizada e insensible a cualquier cosa que no sea de plástico. Sujetos averiados incapaces de concentrarse en un deseo durante demasiado tiempo. Si cada vez que miramos el móvil nos encontramos con nuevos anuncios elaborados a partir de nuestros gustos algorítmicamente combinados con la oferta del mercado, no podemos sino cambiar de anhelos cada poco tiempo. Ahí hay, ¡por fin!, un cambio. Y ¡por suerte!, para mal. Las perversiones de otros tiempos, los vicios y excesos, tenían sus tiempos de gestación, elaboración y consumación o eterna frustración. Hoy en día eso ocurre cada cinco minutos. Cada día, desde que nos levantamos hasta que nos metemos en la camuchi, nos da tiempo a desearlo todo. Eso es, lo deseamos todo. Y, en ese proceso, nos estamos volviendo saludablemente locos.

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En este número sacamos una sección monográfica dedicada al Deseo. Vicente Nascimiento González reseña Nefando, el último libro de Mónica Ojeda. Ainhoa A. Maestu nos mete en la vida del otro, Reallity show mediante. En «Cómo filmar una escalera» Pablo Rada nos hace viajar a través del cine desde las «Escaleras de Odessa» en adelant. Ilustra Marta Gómez-Pintado con «Deseo, deseo, deseo».

Nuestros lectores y lectoras habituales encontrarán también las secciones de Política, Cultura, Yo Ya y Entrevistas con novedades, en las que se amplía o desvaría el tema del número de este mes.

¡Que aproveche!

 

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