ALPARGATA «Damos caña en todas direcciones, incluso a veces nos autocensuramos»

Alpargata

«Damos caña en todas direcciones, incluso a veces nos autocensuramos»

Marta Guirao y Ainhoa Maestu


Alpargata es ese grupo con el que te partes el culo escuchándolo y que te mueres de ganas de ir a sus conciertos. Con más de diez años a las espaldas y con una banda más que reconfigurada, sacan ahora nuevo disco: Subiendo de Nivel. Nos reunimos con tres de sus miembros, Santiago, Mario y Darío, para que nos cuenten un poco de qué va todo esto.


¿Cómo surgió Alpargata y cómo ha ido cambiando lo largo del tiempo?

Santiago: Alpargata surge hace once años, aproximadamente. Antes de empezar con Alpargata, Mario y yo estábamos en otro grupo en el barrio con colegas del instituto, pero el grupo ese se fue a la mierda porque el batería se enfadó porque le decíamos que tocaba demasiado fuerte. Así que nos quedamos sin grupo. Por esa época Mario ya había empezado a tocar la guitarra y tenía unas canciones, unas rumbas. Empezamos a salir al parque, donde nos juntábamos él y yo con las guitarras, porque éramos los únicos que nos hacíamos un poco de caso mutuamente. Y de ahí surgió la cosa. Nos juntamos, buscamos un percusionista, un bajista y otro colega que tocaba la guitarra solista. Empezamos a tocar en conciertos, grabamos una maquetilla con un colega y comenzamos a funcionar como banda. Más adelante metimos un batería, la cosa empezó a rodar y empezamos a tocar en fiestas universitarias, en garitillos, una fiesta por aquí, otra por allá…

¿Habéis cambiado mucho como grupo estos últimos once años?

Santiago: Sí, la verdad es que mucho y muchas veces.

Mario: Hemos cambiado mucho de grupo y mucho de estilo. Sobre todo porque cuando empezamos no teníamos ni puta idea de lo que estábamos haciendo. Nos juntábamos con las guitarras y nos aprendíamos canciones, pero no sabíamos realmente apenas nada de música. Luego, con los años, hemos ido estudiando. Al principio, cuando empiezas con un grupo, hay gente que se lo toma como un hobby, pero hay un punto de inflexión en el que hay gente que descubre que quiere tener vida propia mas allá de la música, y hay quien se va, que deja la música. De aquella época nos quedamos nosotros dos. Empiezas a ver las cosas de otra manera y comienzas a juntarte con gente que tiene una vocación más sólida.

Tocáis prácticamente todos los estilos musicales. Si tuvierais que definiros, ¿cuál diríais que es vuestro estilo?

Mario: Podríamos decir que rumba friki, rumba-freak, o fusión-freak. Es un poco mezclar todos los estilos que nos gustan. Pero eso lo tendría que decir una persona ajena a nosotros.

Santiago: Quizás el hilo conductor, más que el estilo musical, es el contenido de las letras, el tono humorístico o sarcástico… depende. Esa mezcla entre humorístico y sarcástico… Pero a veces se sale de eso y es más musical, poético, de otro palo, como queráis llamarlo. Pero sí que hay una temática que gira en torno al cachondeo.

¿Qué grupos creéis que os han influido? ¿Cuáles eran los grupos que os molaban cuando empezasteis a tocar y que habéis seguido un poco sus pasos sin daros cuenta?

Mario: Tengo que confesar que me gustaba Sabina.

Santiago: Cuando armamos el grupo Ojos de Brujo era como «la banda». También estaban Los Delinqüentes, y yo soy fan de Siniestro Total. Cuando empezamos a tocar, lo que queríamos era sonar como Ojos de Brujo. Sin ningún éxito, por supuesto. Pero Los Delinqüentes y Canteca de Macao estaban empezando en ese momento y lo petaron. Ellos estaban como más cerca de nosotros y fue como: «Si estos tíos están triunfando, ¿qué pasa? ¿Nosotros qué? Vamos a forrarnos con la música». Somos de la misma generación, de ese boom de la rumba. De esa generación somos como los últimos. Estaba Canteca, El Quinto Parpadeo, El Sombrero del Abuelo, Fritanga —que se separaron—, Alameda… Y nosotros, que éramos un poquito más pequeños, quedamos los últimos supervivientes. Ahora somos los abuelos de la siguiente generación.

¿Qué diríais que ha sido lo más loco que os ha pasado con el grupo, tanto dentro como fuera del escenario?

Darío: Yo diría, más bien, que hay atisbos de realidad en la locura de Alpargata. Cuando pasan cosas normales es como: «Anda, mira, qué normal ha sido este viaje. Qué tranquilito».

Mario: Yo que sé, lo más raro fue la gira que hicimos que terminábamos siempre con striptease: en el último tema yo cogía,  tenía un tanga rojo, y terminábamos todos los conciertos con lo del tanga. Y eso se convirtió en un círculo vicioso que fue un poco duro, porque al final ya me desnudaba en la tercera canción. Cada vez iba siendo peor porque ya había que hacer algo todavía más bizarro; había que superarse. Hasta que llegó un punto que era imposible. Y tuvimos que aprender a tocar.

¿Cómo de árido es el mundo de las discográficas?

Mario: Es capitalismo puro. Si tú tienes un proyecto y cuentas con un capital para llevarlo adelante, tienes una promoción. En los medios se entra pagando. Pagas por la publicidad de Facebook, por estar en la radio, etc. Por lo general no es un criterio en base a la calidad que tú tengas.

Lo de entrar en discográficas hace tiempo nos lo ofrecieron, y entonces decidimos que no era el momento. Preferimos mantenernos haciendo un poco lo que queremos. Ya tenemos bastante con pelearnos entre nosotros para saber qué queremos, como para que encima se meta alguien de fuera. Es complicado hacerlo así, pero no sé si sería más complicado hacerlo con una discográfica.

Por un lado, es la idea de mantenernos independientes al margen de las discográficas y, por otro, no estábamos preparados para entrar en una. Yo no diría: «Jamás estaría en una discográfica», porque la vida puede cambiar mucho.

Nosotros hemos tomado la costumbre de hacer las cosas como nos daba la gana, nos hemos acostumbrado a funcionar así. Por ejemplo, ahora estamos con una oficina de contratación, y a mí a veces incluso me cuesta trabajo tener que rendir cuentas, aunque sólo sea con fechas de conciertos. Y eso que ni siquiera se meten en la música.

Habladnos un poco de vuestro último disco. ¿Qué sensaciones tenéis?

Mario: Pues que por fin lo hemos terminado.

Santiago: Con este disco, desde que se empezó a gestar su grabación hasta que lo sacamos, ha pasado casi un año, pero muchas canciones llevábamos tocándolas en directo unos cuatro años. Ha sido un disco que fue procrastinado durante mucho tiempo. Hay alguna cosa nueva que se ha hecho para el disco, o que teníamos ahí reservada, pero es un disco que refleja la banda que tenemos ahora, desde hace cuatro o cinco años. Una banda que ha ido creciendo, a la que se ha ido sumando gente.

Mario: Es un disco que no fue difícil de grabar, pero que tardamos mucho tiempo en empezar. Y ha sido relativamente más fácil que los otros discos que hemos hecho. Yo ya no cambiaría nada del disco, porque cuando terminas un disco es cuando ya estás harto de cambiarlo todo. Yo ahora ya tengo ganas de hacer otro. Este disco no lo quiero escuchar más. Me he cansado tanto de escucharlo que intento mantenerlo alejado de mí.

Santiago: Tiene que pasar algo de tiempo para que podamos escucharlo nosotros. Escuchar el primero o el segundo disco me cuesta menos que escuchar éste. Porque cuando estás grabando, cuando estás en el estudio, lo escuchas quinientas veces y ya llegas al límite. Tienes que reposarlo un añito o dos para poder verlo con simpatía. Si no, siempre estas viendo fallos donde no los hay.

Es un disco muy largo y casi parece que vais a sacar un videoclip por cada canción.

Mario: Llevamos dos y nos encantaría hacer un videoclip de cada canción, ¡ojalá!

Bueno, también es un poco de exhibicionismo, ¿no?

Mario: Sí, a veces sí. Pero yo era más exhibicionista antes; ahora, por lo menos, no me desnudo.

Santiago: Es otro tipo de exhibición.

En vuestros temas habláis un poco de política, de género, etc. desde un punto de vista bastante irónico. ¿Os consideráis un grupo de canción protesta o sois más bien una pandilla de trolls?

Mario: ¡Buena pregunta! Creo que un poco de cada, porque también nos gusta un poco crispar, siempre desde el lado de la comedia. Pero sí, le sacamos punta a muchas cosas, aunque tampoco nos gusta posicionarnos políticamente en una dirección clara. Siempre nos gusta dejar que la gente piense lo que quiera.

Damos caña en todas las direcciones. Incluso a veces nos autocensuramos. Ha habido procesos de autocensura, no muy tochos, pero los ha habido.

Darío: Nos parece que el humor también es un tipo de protesta. Aunque cada día está más alejado; muy dentro de lo políticamente correcto, muchas veces bastante censurado. A veces parece que no te puedes reír de nada ni de nadie ni de uno mismo porque sienta mal. Yo llevo poco tiempo en el grupo y eso es lo que a mí me ha molado, ese proceso de liberación a través del humor.

¿Qué opinan vuestras madres de Alpargata? ¿Os escuchan?

Mario: Mi madre la verdad es que es mi fan numero uno. Y, cuando puede, viene a vernos a los conciertos: viene con todas sus amigas y se pegan la fiesta. Luego yo me voy a casa y ellas siguen de fiesta.

Darío: Le enseñé a mi madre uno de los conciertos y la verdad es que no pillaba mucho el humor, porque a veces es muy castizo, muy español. Y entonces, claro, no entendía mucho. Luego estuve explicándole tema por tema y ya acabó riéndose un buen rato. Pero esa fue la primera impresión que tuvo.

¿Por qué hay que ir a ver Alpargata en concierto?

Mario: Porque en concierto pasan muchas cosas que no se pueden hacer en un disco, tiene que ver con la magia del directo. Y somos una banda muy de directo: improvisamos mucho y, además, todos los músicos tocan muy bien, y suenan mejor en directo de lo que suena en un disco. También el espectáculo es muy teatral, tiene mucha locura que en un disco no puedes reflejar.

Santiago: En los conciertos básicamente hay dos tendencias. A veces la cosa es más tranquila y la gente se ríe mucho, y luego está el formato más exaltado, cuando la gente baila, grita y se vuelve loca: corean. La gente lo vive muy fuerte.

Mario: Y hay gente a la que le cambia la vida, que su vida ya no es la mismo después de ese concierto. Eso también ha pasado.

¿Qué fechas de concierto tenéis por delante?

Mario: Pues por delante tenemos una gira larga: el 3 de febrero en Valencia (sala Matisse), el 10 de febrero en Getafe (Violín Café), el 11 de febrero en La Coruña (Garufa Club), el 17 de febrero en Alicante (Taller Tumbao), el 25 de febrero en Lugo (Clavicembalo), el 17 de marzo en Granada (Booga Club) y el 1 de abril en Segovia (Beat Club).

¿Qué onda con Portugal?

Santiago: Pues es que yo cuando era pequeño tenía un mapa de España en la habitación y me imaginaba cosas como si fuera el Risk. Todo ello mezclado con, posteriormente, el tema de Cataluña y una frase que oí una vez en Argentina donde hablaban de Chile como «Ese país que puedes empujar al mar y se caerían». Todos esos conceptos se unieron en mi cabeza, me vino el ritmillo ese de marcha militar y me salió de una sentada. Son conceptos que han madurado: un recuerdo de cuando era pequeño, una visita a Portugal, a Valença do Minho. Todo empezó ahí.

 

Ahora unas preguntas cortas:

¿Colaboración con La Tigresa de Oriente o con Raphael?

Mario: Es difícil. Raphael es más profesional, pero quizás se muere antes y no nos da tiempo. ¿Cuántos años tiene Raphael? ¿Es inmortal?

Santiago: Son dos estrellas internacionales de mucho calibre, es difícil.

Mario: Yo elegiría a Raphael, y si él no puede con La Tigresa de Oriente. Y si no pudiese La Tigresa de Oriente, pues con Raffaella Carrá.

Dario: Raffaella Carrá antes que nadie.

Santiago: Es nuestro objetivo número uno.

Mario: Es nuestro sueño.

¿Ir a misa de ocho o ir a Vistalegre II?

Mario: Si tengo que ir, voy a Vistalegre, que me pilla más cerca.

Santiago: Al menos vemos qué se cuece y nos echamos unas risas.

¿Frank Zappa o La Charanga del Tío Honorio?

Mario: Frank Zappa porque es Frank Zappa.

Santiago: Pero La Charanga del Tío Honorio porque es española. Está ahí, ahí. Es muy difícil. Nos quedamos con Zappa, que tenía un bigote estupendo.

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